La decisión del presidente Vladímir Putin es "un nuevo ataque contra la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Ucrania", tras la anexión de Crimea de 2014, que pretende cambiar ilegalmente las fronteras de Europea, afirmaron, en un comunicado conjunto.
El reconocimiento de estas repúblicas separatistas es "una violación del derecho internacional", fundamentado en "razones inventadas" y desinformación, con lo que Rusia trata de "cambiar el curso político" de Ucrania.
El presidente, el jefe del Gobierno y la presidenta del Parlamento de la república báltica instan por tanto a la comunidad internacional a "tomar las medidas más enérgicas posibles" para detener la agresión rusa y apoyar a Ucrania.