El presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, acogió esta tarde a una veintena de jefes de Estado, de Gobierno, y dirigentes en representación, en la primera cumbre que celebra la Liga Árabe, en un ambiente regional e internacional dividido, y después de la normalización de relaciones de varios de sus miembros con Israel.
Tebboune recibió hoy en el aeropuerto internacional a al Sisi; al presidente tunecino, Kaid Said; al príncipe herederoy emir de Kuwait, Nawaf al Ahmed al Sabah, y al de Catar, que se unieron a otro jefes de Estado que llegaron ayer, como el presidente palestino, Mahmud Abás.
A excepción de Siria, que está suspendida de la Liga Árabe desde la guerra de 2011, los 21 Estados miembros restantes de la organización enviaron delegaciones encabezadas por cargos de distinto rango.
Arabia Saudí y Marruecos están representados por sus titulares de Exteriores, Faisal bin Farhan Al Saud y Naser Burita, respectivamente.
En este encuentro también participan como invitados de honor el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, y el presidente del Movimiento de Países No Alineados, Ilham Alíev, así como el actual presidente de la Unión Africana, Macky Sall, en su calidad de invitado de honor de la Cumbre Árabe.
Bajo el lema "Unificación de filas", Argelia confía con esta cumbre en avanzar hacia una acción conjunta árabe, en un contexto de división regional -particularmente en Siria, Libia y el Yemen- y de polarización y política de bloques internacional, derivada de la guerra de Ucrania.
La causa palestina, después de que Tebboune auspiciara este mes un acuerdo de reconciliación entre las facciones, pretende ser el eje unificador, como antaño, de los Estados árabes, especialmente después de que Marruecos, EAU y Baréin establecieran relaciones diplomáticas con Israel.
Argelia acoge esta cumbre anual por cuarta vez en su historia (1973, 1988 y 2005) y la ha hecho coincidir con el aniversario de la guerra de liberación contra la colonización francesa que conmemora cada 1 de noviembre.
Los participantes confían en alcanzar consensos, más allá de las divisiones políticas, al menos en los expedientes económicos, centrados en la seguridad alimentaria y la energía y la posibilidad de reactivar la Gran Zona Árabe de Libre Comercio (GAFTA, por sus siglas en inglés) y acelerar la creación de la Unión Aduanera Árabe, que llevarán a votación este miércoles .