Los datos se conocen dos semanas después de que Indonesia y Malasia anunciaran un frente común para luchar contra lo que consideran la "discriminación" hacia el aceite de palma por parte de la Unión Europea (UE), que ha aprobado medidas contra este producto al vincularlo con la deforestación.
En un comunicado, la GAPKI precisó que las exportaciones de este aceite en 2022 ascendieron a 30,80 millones de toneladas frente a 33,67 millones de toneladas el año anterior, aunque los ingresos subieron un 10,6 por ciento hasta los 39,28 millones de dólares (36,15 millones de euros) en el mismo periodo debido al aumento de los precios.
Los principales destinos de las exportaciones son China, India, Estados Unidos, Pakistán, Malasia, Holanda, Bandadés, Egipto, Rusia e Italia.
La producción total en el país ascendió el año pasado hasta los 46,72 millones de toneladas frente a 46,88 millones de toneladas en 2021.
La GAKPI precisó que otros motivos para la caída de la producción y exportaciones son el aumento del precio del combustible y los fertilizantes y que el área de cultivo se haya expandido solo 600.000 hectáreas en los últimos 5 años.
El aumento de los precios domésticos del aceite de palma fue lo que llevó al Gobierno indonesio a prohibir su exportación entre el 28 de abril y el 23 de mayo.
La asociación advierte de que las condiciones adversas que afectan a la producción de este aceite continuarán en 2023.
La UE está limitando los productos que considera que provocan la deforestación como el aceite de palma y quiere reducir a cero los biocombustibles elaborados con este producto para el 2030, lo que ha sido denunciado ante la Organización Mundial del Comercio por las autoridades de Yakarta y Kuala Lumpur.
Malasia, que es el segundo productor de aceite de palma del mundo, ha amenazado con dejar de exportar aceite de palma a la UE por sus últimas medidas contra productos que contribuyen a la deforestación.