A la hora de compartir estas experiencias negativas en la red, los jóvenes uruguayos se decantan en primer lugar por niños y adolescentes de su misma edad, seguido de sus padres y madres, a los que acuden como segunda opción, según un estudio presentado este viernes por Ceibal, Unicef, la Universidad Católica del Uruguay, la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) y Unesco.
El informe 'Kids Online Uruguay' busca "entender los usos que hacen niños y adolescentes de estos canales, generar conciencia en torno al uso de Internet y contribuir al desarrollo de políticas públicas".
El informe detalla que nueve de cada diez niños y adolescentes escolarizados se conectan a Internet diariamente desde su hogar y siete de cada diez lo hacen desde el centro educativo.
Según este estudio, los menores "perciben Internet como un espacio lleno de oportunidades y cosas buenas para sí mismos, sin negar la existencia de riesgos y peligros".
Algunas de estas amenazas son la exposición a contenidos sensibles: el 41 % vio contenido violento y el 37 % estuvo expuesto a contenido discriminatorio, siendo las niñas y los jóvenes que no se identifican con las categorías binarias de género quienes más lo sufrieron.
Además, casi uno de cada cuatro menores que asiste a educación media dice haber recibido mensajes con contenido sexual y uno de cada diez los ha enviado, lo que, según el informe, lleva asociados una serie de riesgos "sobre todo si no son consensuados o provienen de personas desconocidas o adultas".
En un plano general, el informe señala que las actividades más desarrolladas por los jóvenes en Internet tienen que ver con el entretenimiento (el 95 % lo usa para ver vídeos, series o películas), pero también lo usan para aprender algo nuevo (91 %) o chatear (91 %).
"El uso de Internet y el desarrollo de habilidades digitales conlleva siempre la doble condición de potencial y peligro, sin embargo, el riesgo en Internet, como en la vida en general, no implica necesariamente daño; es posible desarrollar estrategias para que niños y adolescentes ejerzan un uso de Internet positivo y que potencie su bienestar", concluye el estudio.