En un comunicado, el departamento indicó que, según los doctores, Thanksin padece de patologías médicas que ponen en peligro su vida, por lo que autorizó su estancia en el Hospital de la Policía en Bangkok, mientras que algunos críticos denuncian que el depuesto exmandatario está recibiendo un trato de favor.
Thanksin, de 74 años y depuesto en un golpe militar en 2006, regresó a Tailandia el pasado 22 de agosto después de 15 años en el exilio, el mismo día en el que su aliado Srettha Thavisin fuera elegido primer ministro con apoyo de dos partidos promilitares.
El exmandatario pasó unas pocas horas en una prisión antes de ser trasladado a un hospital y, a la semana siguiente, un perdón real le rebajó la pena de 8 a 1 año de prisión.
Los últimos acontecimientos han sido vistos como la reconciliación del círculo de Thaksin y la élite promilitar y promonárquica de Tailandia, que lo ha considerado el enemigo público número uno del país durante años.
La hermana de Thaksin, Yingluck, fue defenestrada del poder en una polémica decisión por un caso de abuso de poder en mayo de 2014 y dos semanas más tarde el Ejército tomó el poder en un golpe de Estado contra el que había sido su Gobierno.
El pasado diciembre, un tribunal absolvió a Yingluck, que se encuentra en el exilio, del caso de abuso de poder por el nombramiento de un cargo policial.
Sobre la exmandataria aún pesan cinco años de prisión que le fueron impuestos en 2017 en rebeldía por negligencia en un caso relacionado con prácticas irregulares en un programa de compra de arroz.
El pasado octubre, la hija menor de Thaksin, Paetongtarn Shinawatra, de 37 años, fue elegida líder del partido gobernante Pheu Thai, lo que muestra el aumento de influencia de la familia Shinawatra, que ha estado excluida del poder desde hace varios lustros.