El diplomático británico, que abandonará su puesto en junio por motivos de salud, recordó que en el mundo "raramente ha habido tan indignación global sobre el saldo de un conflicto, y (al mismo tiempo) se ha hecho tan poco por terminarlo y con tanta impunidad".
El comunicado, emitido también en árabe y hebreo, reconoce que este periodo ha supuesto para los israelíes con familiares hechos rehenes "seis meses de dolor y tormentos" y, para los palestinos, "muerte, devastación y el futuro inmediato de una vergonzosa hambruna de factura humana".
"Cada segundo que pasa se están sembrando las semillas de un porvenir totalmente oscurecido por este conflicto despiadado", pues esta guerra no tiene visos de terminar, sino más bien de una escalada en el tiempo, recuerda.
"En este día -concluye- mi corazón está con las familias de los que han sido matados, heridos o hechos rehenes, y todos aquellos que afrontan el particular duelo de no conocer el destino de sus seres queridos".