Los delitos de odio por racismo y xenofobia fueron los más numerosos y representaron el 41,8% de total de las denuncias, seguidos de los cometidos en los ámbitos de la orientación sexual e identidad de género, mientras que en tercer lugar se situaron los delitos de ideología.
El grueso se tradujo en amenazas y lesiones, seguidas por la promoción al odio, las injurias y los daños.
Los principales afectados fueron hombres, de entre los 26 y los 40 años.
En cuanto a la distribución de las víctimas según su nacionalidad, la mayoría fueron españolas (62,1%), mientras entre las extranjeras las procedentes de Marruecos registraron el porcentaje más elevado (8,3 %), por delante de Colombia (4,8 %).