"Hemos recibido señales muy preocupantes sobre el deterioro de la salud de Ahmadreza Djalali. En vista de ello, el embajador de Irán ha sido convocado hoy con carácter de urgencia al Ministerio de Asuntos Exteriores", señaló el Gobierno sueco en un comunicado.
En la reunión, Exteriores exigió al embajador iraní la "inmediata liberación por razones humanitarias" de Djalali para que pueda reunirse con su familia y reclamó que reciba urgentemente la atención médica necesaria, así como que Irán permita el acceso consular al detenido.
Al mismo tiempo, Suecia reiteró al embajador iraní su enérgica protesta contra la pena de muerte y su exigencia de que no sea aplicada.
"La posición de Suecia y la Unión Europea con respecto a la pena de muerte es muy clara. Condenamos la aplicación de la pena de muerte y nos oponemos a ella siempre, en todas partes y bajo cualquier circunstancia", dijo el comunicado.
Djalali, médico e investigador del Instituto Karolinska de Estocolmo, de 53 años, ha estado encarcelado en la prisión iraní de Evin desde que fue arrestado en 2016 durante una conferencia en ese país.
Las autoridades iraníes acusaron a Djalali de espionaje y en 2017 lo condenaron a muerte.
En junio pasado, Estocolmo y Teherán cerraron un acuerdo de canje de prisioneros en el que se intercambió al iraní Hamid Nouri, condenado a cadena perpetua en Suecia, por los suecos Johan Floderus y Saeed Azizi -sentenciados por delitos contra la seguridad nacional-, pero no se incluyó a Djalali, lo que provocó críticas de algunas organizaciones y de la familia del académico.
El Gobierno sueco aseguró entonces que hizo todo lo posible por incorporar a Djalali al acuerdo, pero que Irán se negó en redondo, ya que su caso es anterior al arresto de Nouri y porque no reconoce su nacionalidad sueca, que le fue concedida cuando ya estaba detenido en su país de origen.
"Me dejaron en una situación terrible, con el riesgo inmediato de ser ejecutado. Parece que se me considera un ciudadano de segunda clase, debido a mi doble nacionalidad", denunció Djalali a la televisión estatal sueca SVT hace dos meses.
Ya entonces el académico alertó a este canal del empeoramiento de su salud, ya que sufre de gastritis, cálculos biliares y arritmias cardíacas que podrían provocarle un paro cardíaco.