El mandatario llegó en la “Bestia”, la limusina presidencial, escoltado por una guardia de honor de caballos árabes, y fue recibido por Bin Salmán, líder de facto del país, en el salón de la corte, presidido por un retrato del rey Salmán bin Abdelaziz, de 89 años y en delicado estado de salud.
Trump encabezó junto con Bin Salmán un almuerzo que contó con la presencia del magnate Elon Musk, el hombre más rico del mundo, y CEOs de las mayores empresas de ambos países, entre ellos Larry Fink, de BlackRock; Jensen Huang, de NVDIA, o Sam Altman, de OpenAI.
Trump fue presentando uno a uno a los invitados estadounidenses a Bin Salmán en uno de lo salones con ornatos dorados y azules de palacio, entre ellos al secretario de Defensa, Pete Hegseth; el de Estado, Marco Rubio, o el Tesoro, Scott Bessent.
Entre los invitados también se encontraba el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y líderes religiosos, periodistas o políticos.
Este primer día en la gira de Trump por estados del Golfo estuvo enfocado en promover las inversiones en Estados Unidos y este almuerzo sirvió para acercar a líderes de los poderosos fondos saudíes con la élite de las finanzas, empresas tecnológicas o industriales de Estados Unidos.