Bangladés conmemora su revolución en medio de una profunda crisis económica y social

Nueva Delhi, 16 jul (EFE).- Con banderas a media asta y un luto nacional, Bangladés conmemoró este miércoles por primera vez el "Día de los mártires de julio" para honrar a los cientos de muertos en la revuelta de 2024, un aniversario con un país dividido políticamente y sumido en una grave crisis económica y de seguridad.

El gobierno interino, liderado por el Nobel de la Paz Muhammad Yunus, enmarcó la fecha como un momento de recuerdo por los "mártires que escribieron una historia heroica" para liberar a la nación de las "cadenas de la tiranía", según declaraciones recogidas en un comunicado por su despacho.

Sin embargo, los principales partidos políticos lanzaron sus propios mensajes paralelos, en un intento de apropiarse de la narrativa de la revolución que sacudió al país hace un año. El Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), principal oposición durante la era de la depuesta primera ministra Sheikh Hasina, presentó el levantamiento como la culminación de sus "17 años de lucha".

La fecha conmemora el 16 de julio de 2024, el día en que la represión de una protesta estudiantil causó las primeras muertes. El asesinato de uno de ellos, Abu Sayed, captado en vídeo, se convirtió en el símbolo de la revolución, culminando con la huida de Hasina el 5 de agosto de 2024.

La violencia de aquellas semanas fue de una magnitud que aún hoy se investiga. Según un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, se estima que hasta 1.400 personas, en su mayoría estudiantes y civiles, murieron durante la brutal represión de las protestas entre julio y agosto de 2024.

La familia de Abu Sayed conmemoró la fecha con una petición de "justicia rápida para los asesinos de su hijo", un reclamo que ancla el legado de la revolución en el coste humano.

A esa demanda respondió el asesor de Justicia del Gobierno, Asif Nazrul, quien aseguró que el juicio por los asesinatos de julio, en el que Hasina está imputada por crímenes de lesa humanidad, "avanza a toda velocidad".

Esta "guerra por la memoria" se produce en un momento de inestabilidad política y una severa crisis económica que golpea a este gran centro manufacturero.

La inflación se mantiene por encima del 9 %, el crecimiento del PIB se ha ralentizado hasta cerca del 3,3 %, y el Banco Mundial proyecta que tres millones de personas más caerán en la pobreza extrema este año como consecuencia de la situación.

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