La crisis en el CNE se agudizó en julio, cuando la consejera Ana Paola Hall, representante del Partido Liberal de Honduras, segunda fuerza de oposición, anunció que ponía a disposición el cargo, de manera condicionada, por desacuerdos con los otros dos consejeros y amenazas contra su integridad y la de su familia.
El mayor desacuerdo era con el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), lo que provocó que en principio el consejero del gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre), Marlon Ochoa, no asistiera a las reuniones del pleno que convocaba la consejera presidenta del CNE, Cossette López, del Partido Nacional, primera fuerza de oposición.
Con el acuerdo alcanzado, los tres consejeros se comprometieron, en una escueta declaración, a "trabajar de forma ininterrumpida" en el cronograma electoral.
El pleno de consejeros "aprobó por unanimidad" una enmienda especial para la ejecución "de los sistemas de transmisión de resultados electorales preliminares, escrutinio general, divulgación de resultados", además de la adquisición de impresoras y otro equipo técnico para las elecciones generales, cuyo proceso es seguido de cerca por la comunidad internacional.
"Este acuerdo fue adoptado después de un amplio debate técnico, priorizando la existencia de las condiciones para el normal desarrollo de las elecciones generales, por lo que solicitamos, a los partidos políticos y medios de comunicación, no deslegitimar la decisión que es producto de un diálogo institucional que prioriza los intereses del país, la confianza en el proceso, la paz social y la certeza técnica de los resultados", añade el acuerdo.
Señala además que "el nuevo flujo del sistema TREP garantiza que toda la información transmitida por las juntas receptoras de votos sea publicada íntegramente, aplicando las validaciones automáticas previamente autorizadas por el pleno de consejeros".
Validación de los resultados
Los consejeros también acordaron que, "a partir del día siguiente de la elección, se realizará un proceso de verificación visual de alta trazabilidad con etiquetado del 100 % de las actas para validar la correspondencia entre los resultados manuscritos en la imagen y los datos transcritos en el sistema".
"Cualquier error de transcripción identificado será corregido mediante resolución unánime del pleno, en presencia de observadores de los partidos políticos y de las misiones internacionales acreditadas, dejando constancia documental y registro auditable de cada modificación", subraya la declaración de los tres consejeros del CNE.
La incertidumbre y la crisis se agudizaron cuando el Parlamento resolvió no conocer la renuncia de la consejera Ana Paola Hall, decisión que requería una mayoría calificada de 86 diputados sobre los 128 que conforman ese poder del Estado. Tampoco hubo apoyo para designar a su sucesor, una medida que el oficialismo no respaldaría.
Al final, Hall permaneció en su cargo como consejera y, aparentemente, el CNE recuperó cierta normalidad. Sin embargo, para muchos sectores, el principal problema del ente electoral es la falta de imparcialidad en su conducción, puesto que está integrado por representantes de los tres principales partidos políticos, cada uno defendiendo los intereses de su organización con miras a las elecciones generales que se celebran cada cuatro años.
Los comicios generales del 30 de noviembre serán los duodécimos desde que el país centroamericano retornó al orden constitucional.
Los hondureños elegirán a un presidente, tres designados presidenciales (vicepresidentes), 298 alcaldías municipales, 128 diputados al Parlamento local y 20 al Parlamento Centroamericano.