"No mantuvimos una coordinación previa con China, y durante esta Cumbre del G20 no tuve la oportunidad de hablar con el primer ministro, Li Qiang", afirmó Takaichi en una rueda de prensa la pasada noche.
La mandataria reconoció la existencia de "problemas y desafíos pendientes" entre ambos países, y afirmó que Japón "se mantiene abierto" al diálogo con China. "Nunca hemos cerrado la puerta", dijo, antes de añadir que Japón debe "articular claramente las posiciones que necesita defender".
China y Japón se encuentran sumidos en una escalada de tensión diplomática después de que Takaichi afirmara en el Parlamento nipón que un ataque militar de China sobre Taiwán podría justificar la intervención de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército) japonesas.
Pekín respondió con duros reproches y represalias económicas, al tiempo que ha exigido que Takaichi se retracte. China aconsejó además a sus ciudadanos no viajar a Japón, lo que ha acarreado cientos de miles de suspensiones de trayectos aéreos, y también vetó de nuevo la importación de marisco japonés, entre otras medidas.
Pekín ha advertido de que Japón está "rompiendo límites" en su política de defensa y acelerando su rearme, y recientemente llevó su disputa diplomática con Japón ante Naciones Unidas, acusando a Tokio de "lanzar una amenaza de uso de la fuerza" contra Pekín.
Takaichi se negó el viernes, exactamente un mes después de haberse convertido en la primera mujer en liderar Japón, a retirar sus palabras sobre Taiwán y mantuvo que reflejan la "posición coherente" del Gobierno nipón.