En un desayuno informativo organizado por Europa Press el ministro recordó que "Israel tiene bloqueada una solución política a través de la creación de un Estado palestino plenamente soberano" y, hasta que eso no ocurra, dijo, "el boicot cultural debe seguir".
Urtasun subrayó la utilidad de los boicots y ha citado, en concreto, el de Sudáfrica: "Un boicot deportivo y cultural que fue crucial para terminar con el 'apartheid'" y que ahora debe ser ejercido contra quienes "están cometiendo la mayor atrocidad del siglo XXI", en referencia a Israel.
La polémica en torno a Israel estuvo a punto de causar un auténtico cisma en Eurovisión, ya que varios países, entre ellos España, amenazan con no participar en la edición de 2026, que se celebrará en Viena, si Israel lo hace.
La división entre las cadenas públicas que pertenecen a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del festival, era tal que se llegó a convocar una votación extraordinaria para decidir la participación o no de Israel, aunque ésta se suspendió finalmente, pocos días después de que comenzara a aplicarse el alto el fuego en Gaza el pasado octubre.
El pasado viernes la UER anunció modificaciones en el sistema de votación del certamen, que incluirán reducir de 20 a 10 los votos que cada espectador podrá enviar, con el objetivo de intentar aplacar las controversias de los últimos años en torno a posibles interferencias en los votos.
Una de las polémicas que ha perjudicado la imagen de Eurovisión en sus últimas ediciones ha sido el elevado número de votos a Israel, en contraste con los llamamientos al boicot por sus violaciones de derechos humanos durante la guerra en Gaza.
Israel quedó segunda en la edición de este año y quinta en la de 2024, además de ser el país más votado por el público en las dos ocasiones, también en España.