“Las reducciones en la financiación internacional y la falta de solidaridad mundial (...) enviaron ondas de choque a través de los países de ingresos bajos y medianos gravemente afectados por el VIH”, indicó Onusida.
Su directora ejecutiva, Winnie Byanyima, incidió en “el cese repentino de la financiación estadounidense en febrero”, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
“La crisis de financiación ha expuesto la fragilidad de los progresos por los que tanto hemos luchado”, afirmó Byanyima en una declaración a la prensa en Ginebra.
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“Detrás de cada dato en este informe hay personas: bebés y niños que no acceden a las pruebas de detección o al diagnóstico temprano del VIH, mujeres jóvenes aisladas del apoyo para la prevención, y comunidades que de repente se quedan sin servicios y atención. No podemos abandonarlos”.
El informe alerta que, si colapsan los servicios de prevención, hay un riesgo de “3,3 millones de infecciones adicionales” para 2030.