El portavoz del cuerpo, Liu Dejun, indicó en un comunicado en WeChat -semejante a Whatsapp, censurado en China- que los guardacostas “adoptaron las medidas de control necesarias conforme a la ley” y ordenaron al barco nipón Zuiho-maru que se alejara del área, al tiempo que reiteraron que el archipiélago constituye “territorio inherente de China”.
Liu instó además a Japón a “detener de inmediato todas las actividades de infracción y provocación” en la zona, y aseguró que la Guardia Costera continuará realizando “operaciones de aplicación de la ley para la defensa de derechos” en torno a las islas, en un nuevo episodio de fricción en torno al archipiélago administrado por Tokio.
El incidente se produce en plena escalada de tensión entre Tokio y Pekín a raíz de unas declaraciones recientes de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien afirmó en el Parlamento que un ataque chino a Taiwán podría justificar la intervención de las Fuerzas de Autodefensa.
China respondió con fuertes críticas, medidas de coerción económica y advertencias diplomáticas.
En los últimos años, Pekín ha otorgado a sus guardacostas nuevas capacidades, incluyendo la autoridad para detener barcos extranjeros sospechosos de ingresar ilegalmente en sus aguas territoriales, en un marco de crecientes tensiones territoriales con socios de Estados Unidos como Japón o Filipinas.
La Guardia Costera china también ha visto su capacidad de acción reforzada desde un punto de vista material, gracias a la asignación de más buques y al aumento del apoyo logístico.
El conflicto por las Diaoyu o Senkaku, conquistadas por Japón tras la guerra con China en 1894-95, se recrudeció a raíz de que en septiembre de 2012 Japón nacionalizara el suelo de tres de ellas.
Situadas en el mar de China Oriental, a unos 150 kilómetros al noreste de Taiwán, que también reclama su soberanía, las deshabitadas Senkaku tienen una superficie de unos siete kilómetros cuadrados y se cree que en sus aguas adyacentes podría haber importantes yacimientos de gas o petróleo.