Esta sequía, por ejemplo, ha provocado que disminuya el nivel de agua en el embalse de Mazar, el segundo más grande y el principal para el sistema energético del país.
El nivel del agua embalsada alcanzó este viernes los 2.136 metros sobre el nivel del mar, a diecisiete de los 2.153, su cota máxima.
Sin embargo, la titular de esta cartera de Estado, Inés Manzano, descartó recientemente que exista riesgo de apagones, como los que vivió el país en 2024, cuando los cortes de energía fueron de hasta catorce horas al día.
Como parte de ese plan de recuperación, el ministerio informó que este viernes había empezado a operar nuevamente la central termoeléctrica Álvaro Tinajero, de 30 megavatios y ubicada en Guayaquil, después de ocho años de estar paralizada.
El proceso de esta recuperación integral se inició en marzo de 2025. El 4 de diciembre se completó el montaje mecánico de la turbina y las pruebas se iniciaron el 13 de diciembre. Tuvo una inversión aproximada de 6 millones de dólares.
La matriz de generación eléctrica de Ecuador depende en un 72 % de centrales hidroeléctricas, por lo que la fuerte sequía que hubo en 2024 llevó al Gobierno a realizar grandes cortes de energía, sumado también a la falta de inversiones en años anteriores para el mantenimiento de centrales termoeléctricas, que funcionan con combustibles fósiles.