De acuerdo con el Departamento de Estado, Rubio felicitó a Asfura por su victoria en las elecciones del 30 de noviembre, luego de atravesar un proceso electoral marcado por señalamientos de fraude y más de 24 días para confirmar al nuevo gobernante.
En la reunión, Rubio habría resaltado la necesidad de "profundizar" la relación y detalló que buscarán continuar la cooperación en materia de seguridad, manteniendo el tratado bilateral de extradición y la expansión del intercambio de información.
Desde la semana previa a las elecciones en noviembre pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, se encargó de hacer un llamado directo a los hondureños para votar por Asfura, del conservador Partido Nacional, diciendo que sería el único con el que tendría relaciones bilaterales fluidas.
Asfura asumirá la presidencia de Honduras el próximo 27 de enero, sucediendo a Xiomara Castro.
Durante su mandato prometió que priorizará la seguridad, la lucha contra el crimen organizado y la cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos y otros países de Centroamérica.
Un día antes de la visita de Asfura, Castro solicitó un recuento total de votos, alegando que miles de actas no fueron escrutadas y que existieron notables irregularidades.
Entre las reacciones más destacadas, se encuentra la del Ejército hondureño que asegura que respalda la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de oficializar la victoria del candidato de la derecha.