"Las fuerzas estadounidenses entregaron suministros militares críticos a nuestros socios nigerianos en Abuya", capital de Nigeria, afirmó AFRICOM en un mensaje en la red social X, acompañado de una foto de un avión y operarios que descargan mercancía.
"Esta entrega apoya las operaciones en curso de Nigeria y refuerza nuestra alianza en materia de seguridad", agregó el mando militar estadounidense, sin precisar la fecha de entrega ni el tipo de equipos facilitado a Nigeria.
El abastecimiento se comunicó después de los bombardeos aéreos de Nigeria respaldados por Estados Unidos que, según el Gobierno nigeriano, en la madrugada del pasado 26 de diciembre impactaron en dos campamentos vinculados al EI en el bosque de Bauni (noroeste) y golpearon a combatientes extranjeros procedentes del Sahel.
El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado la víspera que su país lanzó un ataque "poderoso y mortal" contra el EI en Nigeria.
Según el Pentágono, los ataques requirieron el lanzamiento de una decena de misiles Tomahawk desde un navío de la Armada estadounidense desplegado en el Golfo de Guinea, y provocaron "múltiples" víctimas en el estado de Sokoto, cerca de la frontera con Níger.
El pasado noviembre, Trump denunció, sin aportar pruebas, una supuesta "masacre" de cristianos en Nigeria, anunció la designación del país como "de especial preocupación" (categoría reservada para las naciones implicadas en "graves violaciones de la libertad religiosa") y amenazó con una posible intervención militar.
El Gobierno nigeriano tomó nota entonces de esas declaraciones, pero afirmó que "no reflejan la realidad sobre el terreno".
El noreste de Nigeria sufre ataques del grupo yihadista Boko Haram desde 2009, una violencia que empeoró a partir de 2016 con el surgimiento de su escisión, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP).
Ambos grupos pretenden imponer un Estado de corte islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.
Boko Haram y el ISWAP han matado a más de 35.000 personas -muchas de ellas musulmanas- y han causado unos 2,7 millones de desplazados internos, sobre todo en Nigeria, pero también en países vecinos como Camerún, Chad y Níger, según datos oficiales.