La calefacción sigue funcionando a muy baja intensidad también en las viviendas y los espacios comerciales en que se ha restablecido, debido al déficit causado por los ataques rusos a infraestructuras gasísticas.
Las autoridades han habilitado más espacios comunes abiertos al público para cargar los aparatos electrónicos e incluso ha desplegado generadores de gran potencia para garantizar el suministro a los bloques de viviendas más afectados por los apagones.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dedicó a la situación buena parte de su discurso a la nación de anoche.
Zelenski dijo que la situación era especialmente difícil en Kiev y en las ciudades de Odesa y en la región de Dnipropetrovsk.
El presidente ucraniano ordenó suspender la aplicación del toque de queda nocturno en los casos en que la crisis generada por las bajas temperaturas y los ataques rusos lo requiera y criticó a las autoridades de Kiev -que está gobernada por el opositor Vitali Klichkó- por no haber hecho lo suficiente para hacer frente a la situación.
Klichkó ha defendido el trabajo de su administración y ha acusado a Zelenski -a quien ha recriminado no haberse reunido con él en toda la guerra- de menospreciar el trabajo de miles de personas.
Buena parte de Kiev estuvo prácticamente durante tres días sin luz y calefacción tras el ataque ruso del pasado viernes. La situación había mejorado sustancialmente en la capital el martes, cuando Rusia lanzó un nuevo bombardeo masivo que provocó nuevos apagones.
Se espera que las temperaturas sigan bajando hasta los 20 grados negativos en los próximos días y los ucranianos teman que Rusia aproveche para seguir degradando la infraestructura energética ucraniana con más ataques masivos.
Esta misma noche Rusia lanzó contra Ucrania 82 drones, de los que 61 fueron derribados.
Las autoridades no han informado por el momento de ninguna muerte en Ucrania por la ola de frío.