Las nuevas posibles víctimas de los aranceles de Trump, herramienta que ya usó con motivaciones políticas contra otros países, como Brasil o India, serían tanto miembros de la Unión Europea (UE), como de fuera del bloque comunitario: Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Países Bajos y Finlandia.
Trump subrayó además, en su red Truth Social, que subirá los aranceles hasta un 25 % en junio y que estos se mantendrán en vigor hasta que se cierre un acuerdo "para la compra total y plena de Groenlandia" por parte de Washington.
Esos aranceles "podrían provocar una peligrosa espiral descendente", advirtieron los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, António Costa, en Asunción, donde presidieron la firma del Tratado UE-Mercosur.
La medida "socavaría las relaciones transatlánticas y podría provocar una peligrosa espiral descendente. Europa seguirá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía", dijeron ambos líderes europeos en un comunicado conjunto compartido en redes sociales.
Von der Leyen y Costa insistieron en su defensa de la integridad territorial y la soberanía como principios fundamentales del derecho internacional y subrayaron su "interés transatlántico común en la paz y la seguridad en el Ártico, también a través de la OTAN".
A título individual, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó que "las amenazas arancelarias son inaceptables", y aseguró que los europeos responderán "de manera unida y coordinada si estas se confirmaran".
"Las amenazas arancelarias son inaceptables y no tienen cabida en este contexto. Los europeos responderemos de manera unida y coordinada si estas se confirman. Sabremos hacer respetar la soberanía europea", aseguró Macron en un mensaje en 'X' y en el que no cita explícitamente ni a Trump ni a Estados Unidos.
Macron adelantó que se reunirá con el resto de líderes europeos, sin concretar cuándo, en un intento de mostrar firmeza por parte de la UE ante el anuncio de Trump de imponer, a partir del 1 de febrero, un arancel del 10 % a todos los productos de ocho países europeos que han enviado tropas a Groenlandia.
El ministro de Exteriores de Países Bajos, David van Weel, aseguró que se mantienen en contacto con Bruselas para coordinar una respuesta.
"Los Países Bajos están en estrecho contacto con la (Comisión Europea) y sus socios para dar una respuesta", dijo el ministro neerlandés en redes sociales, añadiendo que "las maniobras militares relacionadas con los ejercicios en Groenlandia tienen por objeto contribuir a la seguridad en la región ártica".
Por su parte, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, tildó de "completamente errónea" la decisión de Trump y recalcó que "aplicar aranceles a aliados por los aliados por buscar la seguridad colectiva de los aliados de la OTAN es completamente erróneo", según un comunicado difundido por su oficina del 10 de Downing Street.
En esa línea, Starmer dijo que tratarían el tema "directamente con la Administración estadounidense".
El jefe del Gobierno británico volvió a dejar claro que la posición británica sobre Groenlandia sigue siendo firme: "Es parte del Reino de Dinamarca y su futuro es un asunto para los groenlandeses y los daneses".
"Hemos dejado también claro que la seguridad del Ártico importa a toda la OTAN y todos sus aliados deben hacer más juntos para abordar la amenaza rusa en diferentes partes del Ártico", continuó.
Von der Leyen y Costa recalcaron por su parte que "el ejercicio (militar) danés, coordinado previamente y realizado con aliados, responde a la necesidad de reforzar la seguridad en el Ártico y no supone ninguna amenaza para nadie".
Asimismo, señalaron que "el diálogo sigue siendo esencial" y se comprometieron a "seguir avanzando en el proceso iniciado la semana pasada entre el Reino de Dinamarca y los Estados Unidos".