Dos semanas sin internet en Irán: incomunicación, negocios dañados y sin visos de apertura

Teherán, 22 ene (EFE).- ¿Tienes internet? ¿Sabes cuándo regresará?, dos preguntas que se repiten en las calles de Teherán cuando Irán cumple este jueves dos semanas desconectado de la red global, sin apenas comunicación con el exterior y negocios locales golpeados económicamente, a pesar de que las protestas que provocaron la medida fueron reprimidas hace días.

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Desde el 8 de enero, los iraníes han tenido solo acceso a una red interna, limitada a servicios locales y medios estatales, en una medida sin precedentes en el país persa sin que se sepa cuando se restaurará el acceso al internet global.

Las protestas comenzaron a finales de diciembre por comerciantes de Teherán por la caída del rial, pronto se extendieron por el país pidiendo el fin de la República Islámica y alcanzaron su momento álgido el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán y una fuerte represión.

El Gobierno iraní ha situado en 3.117 el número de muertos en unas protestas de las que acusa a Estados Unidos e Israel, pero organizaciones de derechos humanos en el exterior elevan los muertos hasta los 4.519.

Esta desconexión ha puesto para arriba las vidas de muchos iraníes, acostumbrados como tantos ciudadanos de otros países a la conexión permanente a la red, como es el caso de Barbod.

Este vecino de Teherán de 39 años usaba WhatsApp para comunicarse hasta la desconexión y su negocio de venta de café molido dependía de Instagram, la red social más popular en el país persa que aunque estaba censurada se podía usar con VPNs.

Ahora todo eso ha desaparecido. Depende de las olvidadas llamadas telefónicas y SMS locales -restablecidos el sábado- para comunicarse y tiene su negocio de venta de café paralizado ya que realizaba las ventas a través de Instagram, que en Irán muchos comercios usan en lugar de una página web propia.

“Antes del corte del internet, mis ventas eran de 100 dólares al día de media. Dos semanas de desconexión me han costado 1.400 dólares”, asegura a EFE.

Barbod dice que el corte de internet le ha afectado también “anímicamente” y que teme por el futuro de su negocio.

No es el único. Un café del norte de Teherán popular por su capuchino ha sufrido un importante descenso en los pedidos online -su principal vía de ventas- porque aunque funcionan las aplicaciones locales para realizar encargos los sistemas de pago fallan y algunos clientes desisten, explica a EFE un empleado.

“Si las ventas no suben los dueños podrían reducir el personal”, dice este joven que se declara “gamer” y dice aburrirse sin el acceso a juegos en línea como League of Legends.

Una realidad que recogen medios estatales como IRNA que publicó un reportaje con numerosas quejas de personas que afirmaban que el apagón ha llevado a numerosos negocios “al borde de la parálisis” con cadenas de suministro detenidas y comunicaciones con el exterior del país bloqueadas.

Las autoridades dicen que no tienen datos aún del coste económico que está provocando el corte del internet global, aseguran que es menor de lo que parece y que están proporcionando conexión al internet global a través de una dirección IP fija a algunas grandes compañías que ofrecen servicios fuera del país.

Aún así, no aclaran cuando se restablecerá internet. El Gobierno indicó hace dos días que la red volvería a funcionar el antes de final de semana (viernes), pero ayer el viceministro de Interior, Ali Akbar Pourjamshidian, afirmó que “no está claro cuando se restaurará el acceso”.

En los últimos días, algunos usuarios han podido enviar mensajes o usar servicios de compañías internacionales, pero solo brevemente y muy ocasionalmente.

Esto sugiere a NetBlocks, grupo que monitorea internet, que el Gobierno iraní podría estar experimentando “una intranet más altamente filtrada” con una "conectividad basada en listas blancas".

El sistema de posicionamiento GPS también está sufriendo apagones y en ocasiones no ofrece la localización exacta, con diferencias en ocasiones de hasta una calle.

Esto provoca dificultades para moverse por la ciudad, como comprobó ayer EFE en una carrera de taxi en la que el conductor no podía llegar a su destino porque no le funcionaban las aplicaciones de mapas locales.

“He perdido carreras porque no puedo llegar a los lugares”, explica el taxista de Teherán, una enorme urbe de 13 millones de habitantes convertidas en un laberinto cuando no hay GPS.

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