La prolongada sequía ha provocado "un aumento de las tasas de desnutrición, un mayor riesgo de brotes de enfermedades y la interrupción del acceso a servicios de salud esenciales", subrayó la OMS en un comunicado.
Las lluvias cortas de 2025, que suelen traer precipitaciones entre octubre y diciembre, sólo alcanzaron entre el 30 % y el 60 % del promedio en la mayoría de las zonas, lo que dio lugar a la temporada más seca registrada desde 1981 en partes del este de Kenia.
Los graves efectos de la sequía también se están sintiendo en países vecinos como Somalia, Tanzania y Uganda, donde millones de personas están en riesgo debido a patrones climáticos similares y escasez de agua, según la citada agencia de la ONU.
De acuerdo con la Autoridad Nacional de Gestión de Sequías de Kenia, diez condados están experimentando condiciones de sequía.
"Estamos observando la convergencia de múltiples amenazas para la salud", declaró el doctor Martins Chibueze Livinus, jefe de Preparación y Respuesta ante Emergencias de la OMS en Kenia, en el comunicado, recogido la pasada noche en medios locales.
"La escasez de agua obliga a las familias a depender de fuentes inseguras, lo que aumenta el riesgo de cólera, fiebre tifoidea y enfermedades diarreicas", advirtió Livinus.
El ganado, que constituye una fuente vital de alimento para las comunidades de pastores, también se ha visto afectado por la falta de agua, lo que expone a niños y mujeres embarazadas a "un grave riesgo de desnutrición aguda", agregó el doctor.
Según la OMS, el refuerzo de los servicios integrados de salud, nutrición y agua será "fundamental" en los próximos meses, mientras las poblaciones esperan las lluvias prolongadas de marzo, abril y mayo.