"Los ataques contra infraestructuras civiles, incluido el uso de misiles estratégicos con capacidad nuclear, deben cesar. Instamos a Rusia a cesar de inmediato todas las operaciones militares dirigidas contra las infraestructuras energéticas de Ucrania", reza el escrito.
Los ataques, claramente destinados a privar al pueblo ucraniano del suministro de electricidad, calefacción y agua en condiciones invernales extremadamente duras, "constituyen un claro incumplimiento de las obligaciones de Rusia en virtud del derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra", advierten.
Los ministros subrayan que Rusia y sus dirigentes deben rendir cuentas por sus violaciones del derecho internacional y, a este respecto, señalan que acogen con satisfacción los avances realizados hacia el establecimiento de un mecanismo de compensación para las víctimas de la guerra rusa y de un tribunal especial para los crímenes de agresión.
"Rendimos homenaje a la extraordinaria resiliencia del pueblo ucraniano. Sin embargo, la resiliencia por sí sola no es suficiente", apuntan.
Los jefes de las diplomacias nórdicas y bálticas recuerdan que a pesar de los esfuerzos internacionales por poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y allanar el camino hacia una paz justa y duradera, Moscú ha intensificado sus ataques contra la capital ucraniana, Kiev, así como contra Dnipró, Zaporiyia, Járkov, Odesa y muchas otras ciudades que obligó a las autoridades ucranianas a declarar la semana pasada el estado de emergencia en todo el país.
Por otra parte, los ministros expresaron su enorme preocupación por los ataques rusos a subestaciones eléctricas de Ucrania, "cruciales para el funcionamiento seguro de las centrales nucleares ucranianas" y exigieron a Moscú cesar sus acciones que ponen en grave peligro la seguridad nuclear de Ucrania y su población civil y que pueden afectar potencialmente a zonas circundantes.
"Exhortamos enérgicamente a Rusia a que ponga fin a este comportamiento temerario y absolutamente inaceptable", señalaron, al tiempo que instaron a la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a abordar esta cuestión urgente "para condenar los ataques rusos".
Al mismo tiempo, reiteraron su apoyo al papel crucial del OIEA y a la importante labor de sus inspectores y subrayaron la necesidad de garantizar su acceso seguro y sin obstáculos a la central nuclear de Zaporiyia.
Los ministros garantizaron su plena solidaridad con Ucrania y su compromiso de apoyar la capacidad defensiva ante nuevas agresiones de Rusia, incluso con apoyo financiero y militar adicional.
Además, estos países colaboran con instituciones estatales, empresas privadas y la sociedad civil para movilizar urgentemente financiación y asistencia inmediatas con el fin de restablecer el funcionamiento de las infraestructuras críticas de Ucrania, y con organizaciones humanitarias para proporcionar asistencia vital a la población civil.
"Reafirmamos nuestro compromiso inquebrantable con los principios universales de independencia, soberanía e integridad territorial. Seguimos apoyando todos los esfuerzos para poner fin a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania y lograr una paz justa y duradera, de conformidad con el derecho internacional, incluida la Carta de las Naciones Unidas", concluye la declaración.