La procesión nocturna arrancó en la escalinata de la Universidad de La Habana, en el corazón de la capital cubana, y descendió algo más de un kilómetro hasta la Fragua Martiana, monumento que recuerda al literato y líder independentista.
El acto es un nuevo gesto del poder de convocatoria del Ejecutivo -oficialmente, la oficialista Federación Estudiantil Universitaria (FEU) es quien convoca- para movilizar a sus organizaciones satélite en un momento de máxima presión, tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro.
El presidente insular, Miguel Díaz-Canel, estuvo al frente de la marcha junto con otros altos cargos del Gobierno y del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal). En esta ocasión no estuvo presente su predecesor, Raúl Castro, de 94 años. Se trata de la primera vez que se ausenta en al menos una década.
La marcha de este año estuvo dedicada igualmente al expresidente Fidel Castro por motivo del centenario de su nacimiento, según informó la prensa estatal.
Esta movilización forma parte del calendario revolucionario cubano. En un día como hoy de 1953 se realizó el mismo recorrido en la primera Marcha de las Antorchas, coincidiendo con la víspera del centenario del nacimiento de Martí.
En aquella ocasión también fue organizada por la FEU y contó con la participación de Fidel Castro antes de iniciar su lucha armada.
Cuba se encuentra sumida en una profunda crisis económica. A eso se le suma ahora la incertidumbre tras la detención de Maduro y el fin del suministro de petróleo -el país suramericano era su principal proveedor- desde Caracas.
La delicada situación de La Habana ha endurecido el discurso del Ejecutivo frente a Washington.
El propio Díaz-Canel ha asegurado en redes sociales que Cuba está "dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre".