"Para que la UE y sus Estados miembros aborden el antisemitismo de manera eficaz, es necesario reforzar cada eslabón de esta cadena: la denuncia, el registro, la investigación, el enjuiciamiento y la sentencia", señala la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) de la Unión Europea en un informe publicado este martes.
El análisis advierte de que los ataques de Hamás de octubre de 2023 y la posterior represalia del Ejército israelí han provocado picos en los incidentes de antisemitismo registrados en la Unión Europea (UE).
Si la última encuesta a fondo de la UE, hecha antes de esos ataques, ya reflejaba que el 96 % de los judíos en Europa habían experimentado alguna forma de antisemitismo, los datos registrados posteriormente en ocho países indican que la tendencia sigue siendo al alza.
Según ese sondeo, sólo la mitad de las víctimas informaron a alguna institución de esos incidentes y aún menos lo hicieron ante la Policía, ante la convicción de que no serviría de nada.
"Los judíos en toda Europa siguen enfrentando un persistente antisemitismo. Revertir esto requiere esfuerzos coordinados sustentados por datos sólidos que reflejen la magnitud real del antisemitismo en Europa", señala la directora de la FRA, Sirpa Rautio, al respecto.
Disponer de esa información, afirma, es la única manera de "pedir cuentas a los responsables, hacer justicia a las víctimas y promover una Europa donde los judíos puedan vivir sus vidas libre y abiertamente", afirma.
La FRA diagnostica que la falta de datos se debe a varios motivos.
Por un lado, muchos países tienen sistemas que no detectan la dimensión real del antisemitismo simplemente porque no identifican los prejuicios contra los judíos. Por eso, la FRA recomienda, por ejemplo, un entrenamiento específico para los agentes.
Además, la definición de antisemitismo no es igual en todos los Estados miembros y cada uno registra diferentes tipos de delitos, incidentes o amenazas, lo que dificulta el intercambio de información.
La FRA sostiene que un registro adecuado permitirá investigar y juzgar mejor los delitos: "Sin pruebas sólidas de antisemitismo, los perpetradores no pueden ser procesados adecuadamente", afirma.
Esta agencia de la UE con sede en Viena argumenta que mejorar la forma en la que se registran los crímenes de odio contra los judíos permitiría entender mejor su prevalencia y naturaleza, así como su impacto en las víctimas.
"Esto, a su vez, puede ayudar a las autoridades a desarrollar y supervisar las políticas y medidas que aplican para combatir los prejuicios y ofrecer apoyo a las víctimas de delitos de odio", indica el informe.
Aunque la FRA no cuantifica la discrepancia entre el número real de casos y aquellos que sí se contabilizan, sí que deja claro que la combinación entre la actual forma de registro y la baja tasa de denuncias por parte de las víctimas contribuye a subestimar el alcance y las características del antisemitismo en Europa.
Algo que entre otros se constata en las diferencias entre los incidentes anti-judíos registrados por organismos oficiales de varios países con los contabilizados por organizaciones civiles, algunas de ellas judías.
El Ministerio del Interior de Austria, por ejemplo, contabilizó 347 incidentes en el año 2024, frente a los 1.520 de los que habla la Comunidad Judía de Viena. En Alemania, la cifra oficial de 6.236 contrasta con los 8.627 de los que habla una organización civil.