En su discurso, Nawrocki criticó el funcionamiento de las Naciones Unidas durante la posguerra y afirmó que después de 1945 el mundo vivió en paz, pero durante décadas la ONU "no logró llevar ante la justicia a los responsables de los crímenes (perpetradas) en este lugar", sino sólo a un porcentaje que cifró en el 15 %.
Nawrocki insistió en la responsabilidad colectiva de Alemania por la Segunda Guerra Mundial y afirmó que "la nación germana apoyó la ideología del nacionalsocialismo" y la barbarie de los campos fue "culpa del Estado alemán en su conjunto".
Asimismo, calificó a Auschwitz como el símbolo de la "indiferencia" de Berlín y de Europa Occidental ante la muerte de inocentes.
Por todo ello, el presidente polaco renovó sus exigencias de exigir compensaciones económicas a Alemania, que, según él, "aún no ha pagado reparaciones a Polonia (...) y tiene que pagar y disculparse".
Un informe estatal polaco calculó hace tres años el valor de las compensaciones económicas que Alemania debería abonar en una cifra entre 1,3 y 1,5 billones de euros, que incluye indemnizaciones por la muerte de más de cinco millones de ciudadanos y la destrucción del 80 % de Varsovia.
Berlín rechaza la demanda porque el Gobierno de Polonia renunció a las indemnizaciones en 1953 y considera que el asunto quedó legalmente cerrado con la firma de un tratado de 1990.
El presidente polaco, de ideología conservadora y nacionalista, ha afirmado en varias ocasiones que en su opinión no puede haber "una relación fluida" con Alemania ni "una paz verdadera" sin que se resuelva primero la cuestión de las reparaciones de guerra.
El campo de Auschwitz fue liberado por tropas soviéticas el 27 de enero de 1945.