El origen de este sistema se remonta al año 1913, a la Ley de la Reserva Federal que buscaba establecer un sistema monetario que "pudiera responder eficazmente a las tensiones en el sistema bancario".
A diferencia del Banco Central Europeo, que tiene como único objetivo mantener la estabilidad de los precios, en la actualidad la Fed tiene como mandato la estabilidad de los precios y tratar de alcanzar el máximo empleo.
El sistema desempeña cinco funciones: dirige la política monetaria nacional, promueve la estabilidad del sistema financiero, supervisa y regula las instituciones financieras, fomenta la seguridad y la eficiencia del sistema de pagos y liquidación y aboga por la protección del consumidor y el desarrollo comunitario.
En la práctica, la Fed marca el interés de referencia y supervisa y regula a los bancos e instituciones financieras para mantener la estabilidad del sistema y presentar servicios de pagos y compensación a los bancos.
Para ello, modifica la tasa de los fondos federales y la tasa de descuento, lo cual encarece o abarata el dinero.
A la vez, es la encargada de la compra y la venta de bonos del Gobierno y usa acuerdos de recompra para subir o bajar la liquidez disponible en el sistema financiero.
La Fed está compuesta por la Junta de Gobernadores, 12 bancos repartidos por todo el país y el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
Esta Junta, que tiene su sede en Washington, es el órgano rector del sistema y está conformada por siete miembros, conocidos como gobernadores, que son elegidos por el presidente de los Estados Unidos y confirmados en sus cargos por el Senado del país.
Estas personas cumplen mandatos escalonados de 14 años que se renuevan cada dos años, a excepción del presidente y del vicepresidente, los cuales pueden ser designados por uno o más períodos adicionales de cuatro años. Este escalonamiento en las renovaciones se debe a la intención para asegurar la continuidad.
Por otro lado, los 12 bancos están representados por sus presidentes, que son elegidos por el consejo de ese banco regional y están sujetos a aprobación de la Junta de Gobernadores en Washington, que a su vez, los supervisa.
Estas bancas, se reparten en distritos geográficos específicos: en Boston, Nueva York, Filadelfia, Cleveland, Richmond, Atlanta, Chicago, St. Louis, Minneapolis, Kansas City, Dallas y San Francisco.
Sus funciones incluyen supervisar instituciones financieras, prestar a instituciones depositarias para asegurar la liquidez y actuar como el "banco del Gobierno" al mantener la cuenta del Departamento del Tesoro.
En tercer lugar, el Comité Federal de Mercados Abierto se encarga de fijar la política monetaria de los Estados Unidos mediante reuniones que se realizan al menos ocho veces al año.
Está formado por 12 miembros con derecho a voto: los siete miembros de la junta, el presidente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York y cuatro de los 11 presidentes restantes de los Bancos de la Reserva, quienes rotan anualmente.
La Reserva Federal cuenta con una independencia operativa que permite a los responsables de la política monetaria centrarse en los efectos de sus acciones tanto a corto como a largo plazo, evitando una visión excesivamente centrada en el corto plazo que podría dañar la economía.
Esta independencia hace que los miembros de la Junta de Gobernadores no pueden ser destituidos de sus puestos porque el gobierno no esté de acuerdo con sus opiniones sobre temas de política.
Esta es otra de las razones por las que las renovaciones se superponen durante 14 años, lo cual evita que los mandatos se vean influenciados por ciclos electorales.
Para ello, la Reserva determina su propio presupuesto y personal, aunque está sujeta a la supervisión del Congreso.