La autora, Brooke Newman, es historiadora especializada en la Gran Bretaña contemporánea y su expansión hacia el Océano Atlántico, con un foco especial en el fenómeno del esclavismo y los movimientos abolicionistas.
En 1807, cuando la esclavitud fue finalmente prohibida en el Imperio Británico, el país había sido el principal comprador de esclavos: había adquirido hasta 13.000 personas para que sirvieran en sus ejércitos. Pagó por ellos 900.000 libras, según revela el libro.
La autora, que ha tardado diez años en investigar y escribir el volumen, ha tenido acceso a correspondencia secreta del rey Jorge IV, quien temía que en la isla de Jamaica (entonces británica) se produjera una sangrienta rebelión con la que había sacudido el vecino Haití a fines del siglo XVIII.
En una entrevista con 'The Guardian', Newman resaltó ese papel protagonista de la monarquía: "La corona pregonaba sus conexiones con el comercio transatlántico de esclavos. Ponían el sello real en esta práctica, y de manera literal en los cuerpos de las personas".
La aparición del libro ha hecho aflorar nuevas llamadas a que la monarquía pida disculpas por su papel en la esclavitud, capitaneadas por la diputada laborista Bell Riberio-Addy, que preside el Grupo Interparlamentario para las Reparaciones Africanas.
"No es tanto los individuos como la monarquía en tanto que institución. Lo que se necesita no es tanto unas disculpas (...) sino el reconocimiento de esta historia y de las acciones requeridas para afrontar este legado duradero de racismo y desigualdad", dijo al mismo diario.
Sin embargo, no parece que la Casa Real británica esté considerando una disculpa pública, como la que protagonizó la monarquía holandesa en 2023 (y repitió en 2025) en términos inequívocos.
Lo más lejos que ha llegado el monarca británico Carlos III fue la expresión de "profunda pena personal" por un fenómeno que "ha definido nuestro pasado", como dijo en 2022 -cuando aún era príncipe heredero- en Ruanda ante los gobernantes de la Commonwealth, la institución donde se sientan precisamente las naciones que antaño más sufrieron la práctica de la esclavitud.