En una audiencia de más de tres horas, la defensa de Robinson intentó demostrar que la presencia de la hija de uno de los abogados de la fiscalía en el tiroteo del pasado 10 de septiembre que acabó con la vida de Kirk crea un conflicto de intereses que descalifica al equipo.
Tanto el fiscal del condado de Utah, Jeffrey Gray, como Chad Grunander, subjefe de la fiscalía del condado de Utah, y su hija de 18 años, subieron al estrado para responder a las preguntas de la defensa sobre cómo fueron impactados por el asesinato del activista conservador y como esto influyó para que se decidiera buscar la pena de muerte, pocos días después del arresto del acusado.
La Fiscalía acusó a Robinson de homicidio agravado por el tiroteo contra el activista ultraconservador en el campus de la Universidad del Valle de Utah, en Orem.
En total, Robinson enfrenta siete cargos, que también incluyen una acusación por disparar un arma de fuego causando lesiones corporales graves, en la que la Fiscalía alegó además "factores agravantes" porque se cree que el acusado atacó a Kirk “basándose en su ideología política y que lo hizo a sabiendas de que había niños presentes” que presenciarían el homicidio.
También fue acusado doblemente de obstrucción a la justicia por mover y ocultar el rifle y por deshacerse de la ropa que llevaba puesta cuando disparó.
Desde la presentación de los cargos, Gray ha señalado que solicitará la pena de muerte contra Robinson. En la audiencia de este martes, el fiscal sostuvo que tomó esa decisión sin ningún tipo de presión, pese a que el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump; el director del FBI, Kash Patel, y el gobernador de Utah, Spencer Cox, realizaron declaraciones públicas a favor de buscar la condena capital.
"Las pruebas recabadas respaldan el cargo de asesinato con agravantes, y creo que la pena de muerte es totalmente apropiada en este caso en particular", testificó Gray.
El fiscal también defendió la imparcialidad de Grunander, que se enteró del tiroteo a través de su hija que se encontraba a unos 25 metros del escenario donde se encontraba Kirk. Aunque la joven aseguró este martes en la audiencia que no vio el asesinato, según el testimonio citado por The Salt Lake Tribune.
El juez Tony Graf quiso dejar constancia que “no ha tomado” una decisión sobre la posible descalificación de uno o el total equipo de fiscales.
Una nueva audiencia fue programada para el próximo 24 de febrero.