El ataque a los civiles ocurrió el 28 y 31 de marzo de 1994, en el caserío Cayumba Chico, en la provincia de Leoncio Prado, zona que fue constantemente atacada tanto por el Ejército como por la organización terrorista Sendero Luminoso.
"Villar se desempeñaba como capitán del Ejército y jefe del operativo militar denominado ‘Paraíso’. Comandó una patrulla de la base contrasubversiva de Tingo María en la que asesinaron con disparos y arma blanca a ocho personas (entre ellas, dos menores de 6 y 14 años de edad, y un adulto mayor)", detalló el Ministerio Público.
La Segunda Fiscalía Superior Especializada en Derechos Humanos y contra el Terrorismo de Huánuco acreditó durante el juicio la culpabilidad del hoy sentenciado, sobre la base de testimonios y pericias, y pudo demostrar que Villar ordenó la detención arbitraria de las víctimas y su posterior ejecución.
Además, Villar, que posteriormente a estos hechos fue miembro del Grupo Delta en la operación Chavín de Huántar, que rescató a 72 rehenes secuestrados por el grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en la residencia del embajador de Japón, deberá pagar una reparación civil de 100.000 soles (29.700 dólares) a favor de los familiares de las víctimas del caserío Cayumba Chico
La Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) sostiene que durante este operativo se habrían producido detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales, violaciones sexuales y tortura y habrían muerto 12 personas a manos del Ejército.
"Las mujeres y niñas muertas fueron previamente violadas, torturas y asesinadas, los hombres torturados y luego asesinados con armas de fuego, las casas fueron quemadas, los animales descuartizados, los cuerpos por todas partes, los alimentos con veneno y algunos de los pobladores pudieron huir por la espesura del monte, llegando a pie hasta Huánuco y distritos aledaños", indica el Centro de Documentación e investigación del Lugar de la Memoria (LUM).
De acuerdo al informe final de la CVR, durante el conflicto armado interno en Perú hubo más de 69.000 víctimas, la mayoría a manos de Sendero Luminoso, que buscó replicar en Perú la guerra popular de Mao Zedong en China, a la vez que el MRTA buscaba emular la revolución sandinista en Nicaragua.