Los acuerdos, que ponen fin a procesos litigiosos, corresponden a impagos de impuestos sobre movimientos financieros y contribuciones a la seguridad social, entre otros conceptos, que se arrastraban desde hacía casi dos décadas, según un comunicado de la Procuraduría General de la Hacienda Nacional (PGHN).
La filial brasileña del español Banco Santander, que dijo a EFE que no comentaría sobre el asunto, regularizó una deuda de 1.500 millones de reales (unos 285 millones de dólares), la más cuantiosa de todas.
Además, Itaú, la mayor entidad financiera de Brasil, obtuvo una quita de más de 1.000 millones de reales (unos 190 millones de dólares), mientras que el estadounidense Citibank logró una reducción cercana a los 500 millones de reales (alrededor de 95 millones de dólares).
La Procuraduría de Hacienda señaló que, con la firma de los acuerdos, estas entidades reconocen la deuda, se comprometen a "mantener la regularidad fiscal", y efectúan el pago de una suma a la que se le practican descuentos.
Estos descuentos, que van del 10 % al 30 % del monto debido, se calculan caso a caso en función de lo que se estima que duraría el proceso judicial, la probabilidad de éxito del mismo, y el costo que supondría el litigio para las arcas públicas.
La responsable de las negociaciones de la Procuraduría de Hacienda, Mariana Lellis, afirmó en declaraciones citadas en el comunicado que los acuerdos garantizan al Estado "recuperar montos expresivos que podrían tardar años en ser recolectados".
Entre enero y septiembre del año pasado, las autoridades brasileñas recuperaron casi 45.000 millones de reales (unos 8.570 millones de dólares) en deudas fiscales, a través de este tipo de negociaciones.
El Gobierno del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se propuso combatir la evasión fiscal y aumentar la carga tributaria de las instituciones financieras, con el fin de costear los programas sociales y mantener el déficit bajo control.