El embargo se produjo tras una demanda presentada por la Fiscalía, cuyo objetivo es nacionalizar la infraestructura que da soporte comercial a las aerolíneas.
Entre las propiedades confiscadas se encuentran numerosos activos pertenecientes al diputado de la Duma Estatal (cámara baja del parlamento ruso) Rifat Shaijutdínov, miembro del ultranacionalista Partido Liberal Democrático, así como de sus familiares.
Entre otras medidas cautelares antes de celebrarse el proceso penal, a los acusados se les prohibió salir del país.
Sirena Travel, valorada en 35.000 millones de rublos (454 millones de dólares) y con beneficios brutos anuales de 8.500 millones de rublos (110 millones de dólares), fue fundada por Shaijutdínov mediante el uso ilegal de bienes estatales, sostienen ahora las autoridades rusas.
Además, estiman que blanqueó ingresos de la empresa a través del complejo hotelero Novotel, con una superficie de 14.000 metros cuadrados en el centro de San Petersburgo, y la cadena hotelera Valo, en la misma ciudad.
La compañía que gestiona Valo insiste sin embargo que nunca tuvo ninguna vinculación con el diputado.
También están en el punto de mira las propiedades relacionadas con el multimillonario empresario Ibraguím Suleimánov, quien fue detenido a principios de octubre de 2025 en Moscú sospechoso de encargar un asesinato, antiguo dueño de Sirena Travel.
Los medios vinculan a Suleimánov, quien ya cumplió una condena en 2004 por lavado de dinero y estafa, con el exoligarca y opositor ruso Mijaíl Jodorkovski.
A finales de enero, la mayoría de aerolíneas rusas suspendieron durante un tiempo la venta de billetes debido a problemas en la infraestructura informática de Leonardo.
En julio de 2025, un jaqueo de Aeroflot, reivindicado por una organización proucraniana, le supuso a la empresa estatal pérdidas que superaron los 250 millones de rublos (tres millones de dólares) en un día, a lo que se deben sumar costes de restauración de infraestructura informática, billetes no vendidos e indemnizaciones.