El CICR denuncia una "desintegración del tejido social" en Sudán y miles de desaparecidos

Nueva York, 12 feb (EFE).- El jefe de operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Sudán, Daniel O'Malley, aseguró este jueves que la guerra en el país africano ha provocado una "desintegración del tejido social sin precedentes", y advirtió de que solo en Jartum, la capital, podría haber "entre 15.000 y 20.000 personas desaparecidas".

O'Malley dijo en un encuentro con la prensa en Nueva York que Sudán es una de las mayores operaciones del CICR en el mundo y la principal en África y subrayó que, más allá de las cifras, con "millones de desplazados, crisis alimentaria y un colapso sanitario", la realidad cotidiana revela "un deterioro profundo".

"El sudanés promedio hoy probablemente ha perdido a un familiar, tiene a alguien desaparecido, detenido o muerto cuyo paradero desconoce, ha sido desplazado varias veces y ha perdido sus medios de vida", afirmó, tras una reciente visita al país.

El alto representante del CICR explicó que el conflicto no solo ha causado víctimas directas por los bombardeos y los enfrentamientos, sino también un elevado número de muertes indirectas por el colapso de servicios esenciales.

Mencionó instalaciones sanitarias, plantas de tratamiento de agua y centrales eléctricas que han sido "completamente destruidas o inutilizadas", lo que ha derivado en brotes de cólera y en la imposibilidad de atender enfermedades crónicas o de realizar intervenciones quirúrgicas con normalidad.

Dadas las circunstancias, el CICR, anotó, ha desplegado equipos quirúrgicos que han practicado más de 600 operaciones relacionadas con heridas de guerra en los últimos meses.

Sin embargo, O'Malley subrayó que estas operaciones podrían haberse evitado si se respetaran las normas básicas del derecho internacional humanitario.

Uno de los aspectos que calificó como "especialmente preocupante" es la crisis de desaparecidos: en Jartum, donde durante los combates se llevaron a cabo "enterramientos improvisados en escuelas y espacios públicos", el CICR trabaja ahora con las autoridades forenses en la exhumación e identificación de más de 15.000 cuerpos.

"Nadie está hablando de los desaparecidos en Sudán, es algo extraordinario", lamentó.

Según dijo, a menudo se dice que Sudán es una "guerra olvidada", pero más que eso es "una guerra que está siendo ignorada".

"Todo el mundo sabe lo que está pasando, pero nadie está tomando medidas", agregó.

El responsable humanitario también advirtió sobre los elevados niveles de violencia sexual en distintas regiones del país, que suelen intensificarse "cuando cambian las líneas de frente o el control territorial".

El CICR, continuó, también ha documentado casos de violencia sexual contra hombres y, más allá de atención médica inmediata, O'Malley destacó "el impacto emocional y el estigma social que sufren los supervivientes, lo que agrava la fractura comunitaria".

La guerra entre el Ejército de Sudán y el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido comenzó a mediados de abril de 2023 y ha provocado la muerte de decenas de miles de personas y ha obligado a más de trece millones a abandonar sus hogares.

Entre ellas, hay al menos tres millones de personas que abandonaron el país, la mayoría en condiciones precarias, según O'Malley.

"Muchos fueron a Egipto, otros a los países del Golfo, algunos a países vecinos como Uganda o Chad. Lo dramático es que muchos de ellos abandonaron el país con lo puesto y tampoco pueden volver. Y si vuelven, será sin nada de lo que tenían antes", dijo.

El conflicto, subrayó, no tiene visos de acabar dada su naturaleza, con "la proliferación de múltiples grupos armados con dinámicas locales propias".

A esto se suma el hecho de que toda la región está "desestabilizada", con conflictos constantes en las últimas décadas en otros países de la zona.

Por ejemplo, para desplazarse entre dos localidades de Darfur, explicó, "es necesario negociar con al menos cinco grupos armados distintos".

Ante esta situación, el CICR pidió a todas las partes en conflicto que respeten la proporcionalidad en el uso de la fuerza y den un trato digno a los detenidos.

También reclamó la creación de un espacio humanitario despolitizado que permita operar a las organizaciones de ayuda.

"No estamos hablando de detener la guerra, sino de limitar sus efectos", concluyó.

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