"El crimen organizado es ahora la amenaza más inmediata para nuestra democracia, nuestra sociedad y nuestro desarrollo económico. Nuestro principal objetivo este año es intensificar la lucha contra el crimen organizado y las organizaciones criminales", dijo durante el Discurso sobre el Estado de la Nación (SONA, en inglés).
El presidente afirmó que instruyó a la Policía y a las Fuerzas de Defensa Nacional Sudafricanas (SANDF) un plan técnico de despliegue en las provincias del Cabo Occidental (suroeste) y en Gauteng (noreste).
"También estamos abordando la amenaza que supone la infiltración de productos ilegales y falsificados para el empleo y la industria sudafricanos", aseguró.
"Estamos estableciendo un programa nacional de Interrupción de la Economía Ilícita que reúne a organismos estatales clave y a otras partes interesadas, incluido el sector privado. Mediante el uso eficaz de análisis de datos e inteligencia artificial, apuntaremos a sectores de alto riesgo como el tabaco, el combustible, el alcohol y otros productos falsificados", sostuvo.
Según datos oficiales, entre enero y marzo de 2025 se registraron 5.727 asesinatos, y de abril a septiembre, un promedio de 63 homicidios diarios.
El mandatario explicó que el país utiliza su posición en la Unión Africana y en la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) para fomentar la integración regional, la paz y la estabilidad, así como para respaldar prioridades económicas internas, entre ellas la manufactura y el crecimiento de las exportaciones.
"Nuestra región, África, debe estar en paz y prosperar para promover los valores de nuestra Constitución y nuestros intereses nacionales. Buscamos un mundo sostenible, justo e inclusivo. En un mundo cada vez más volátil, Sudáfrica mantiene firmes los principios que definieron nuestra presidencia del G20 y sustentan nuestra política exterior: solidaridad, igualdad y sostenibilidad", afirmó.
Destacó la contribución del país a la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), que busca expandir el comercio africano, impulsar la industrialización y generar empleo, donde empresas sudafricanas serán "los principales proveedores para un mercado de 1.400 millones de personas”.
"En un mundo donde las naciones poderosas a menudo ejercen dominio sobre las menos poderosas, el compromiso de nuestro país con la soberanía y la autodeterminación es sagrado", indicó.
Ramaphosa reafirmó el papel activo de Sudáfrica en la prevención de conflictos y el mantenimiento de la paz en el continente y el mundo, al indicar que se seguirá "apoyando los esfuerzos de prevención de conflictos y mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, de la Unión Africana y de la SADC".
Aunque recordó que desde el advenimiento de la democracia el país ha buscado reorganizar sus despliegues militares en el exterior.
"Hemos solicitado a las Naciones Unidas que nos permitan retirar nuestras tropas de la misión de la ONU en la República Democrática del Congo (RDC), donde estaban desplegadas, con el objetivo de consolidar y fortalecer nuestras propias Fuerzas de Defensa".
La medida se adoptó tras el recrudecimiento del conflicto en el este de la RDC a principios de 2025, cuando el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23), que cuenta con apoyo de la vecina Ruanda (según la ONU y varios países occidentales), se apoderó de grandes extensiones de territorio y ciudades clave.
En enero de 2025, 14 soldados de la SADC, así como dos militares sudafricanos integrados en la Misión de paz de la ONU (Monusco) murieron en combates con el M23, lo que intensificó los llamamientos para que Pretoria retirara a sus efectivos de esa región.
Pese a los esfuerzos de paz, incluidos acuerdos firmados en Washington y Doha, el este de la RDC sigue sumida en un conflicto desde 1998, donde la región mantiene enfrentamientos entre rebeldes y el Ejército.