“Las fuerzas paquistaníes atacaron viviendas civiles y una madrasa en las provincias de Paktika y Nangarhar. Las víctimas son civiles, la mayoría de los cuales son mujeres y niños”, confirmó a EFE un portavoz del Gobierno talibán.
El portavoz de la policía de Nangarhar, Sayed Tayyab Hamad, detalló a EFE que el ataque más devastador ocurrió en el distrito de Behsood, donde un misil alcanzó una vivienda familiar en la que se encontraban 23 personas en el momento del bombardeo.
Hasta el momento, solo cuatro personas han podido ser rescatadas con vida.
“No hay información confirmada sobre más supervivientes entre los que continúan bajo el polvo; la mayoría son menores y mujeres”, aseguró Hamad.
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El principal portavoz del Gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, denunció que “círculos militares especiales de Pakistán” centraron su ofensiva en zonas residenciales de ambas provincias para desviar la atención de sus propios problemas internos.
“Han bombardeado a nuestros compatriotas civiles, matando e hiriendo a decenas. Los generales paquistaníes intentan compensar las debilidades de seguridad dentro de su propio país a través de este tipo de crímenes”, sentenció Mujahid en un comunicado oficial.
Equipos de seguridad y voluntarios se encuentran en los lugares de los impactos intentando remover los escombros de las viviendas y de la madrasa (escuela religiosa) alcanzada.
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Imágenes difundidas por los residentes muestran escenas de caos, con civiles cubiertos de sangre y polvo siendo rescatados por sus propios vecinos ante la falta de equipo especializado.
Por el momento, Islamabad no ha informado de los ataques, aunque en el pasado ha ejecutado operaciones similares en territorio afgano que defiende como represalias contra grupos insurgentes.
Esta nueva agresión agrava la situación en una región donde la falta de maquinaria pesada y servicios médicos de emergencia dificulta las posibilidades de encontrar vida bajo las ruinas.