“Al menos 17.015 personas han muerto en Goma, Bukavu y sus alrededores desde que el ejército ruandés y sus aliados, el AFC/M23, ocuparon esta zona del país. Estas son las estadísticas del taller de evaluación y elaboración de informes sobre derechos humanos”, indicó el Ministerio en un comunicado emitido a última hora del sábado.
De esos datos, unos 15.769 casos implican pérdida o amenaza de vida, mientras que 829 fueron casos de secuestro y 417 de tortura, que han obligado a siete millones de civiles a desplazarse tanto dentro como fuera del territorio.
El informe presentado por el ministro de Derechos Humanos, Samuel Mbemba Kabuya, fue elaborado tras realizarse investigaciones de campo, toma de testimonios directos y triangulación de documentos con la participación de expertos, organizaciones de derechos humanos e instituciones públicas.
Las principales víctimas del conflicto son mujeres y niños: se estima que en las zonas afectadas por la violencia ocurre una violación cada cuatro minutos, mientras que los grupos armados continúan reclutando menores de manera forzada.
La investigación también estableció un vínculo entre la violencia y la explotación ilegal de los recursos naturales, dado que tanto Kivu del Norte como del Sur cuentan con importantes yacimientos minerales.
Ante esta situación, el Gobierno de la RDC abogó por la creación de un tribunal penal internacional especial para juzgar a los presuntos autores de estos crímenes y el ministro instó a la comunidad internacional a brindar mayor apoyo al país para proteger a la población civil y restablecer la paz.
Durante una visita a los territorios ocupados por el M23, la comisaria de la Unión Europea (UE) para la Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, instó este viernes a los líderes del grupo rebelde a abrir corredores humanitarios para el ingreso de asistencia humanitaria a millones de civiles en el este del país.
Lahbib también se reunió con el presidente congoleño Félix Tshisekedi el martes pasado en Kinsasa, capital de la RDC, a quien le anunció el envío de asistencia humanitaria para este año por unos 81,2 millones de euros, un nivel récord para la región de los Grandes Lagos.
La violencia en el este de la RDC se intensificó en diciembre pasado con la captura de Uvira en Kivu del Sur por el M23 -que cuenta con apoyo de Ruanda-, ciudad estratégica por sus minerales y su conexión fronteriza y fluvial, de la que luego se retiró por pedido de Estados Unidos.
Tras los acuerdos de paz en Washington y Catar, ambas partes se acusan de violar el alto fuego. Desde 1998, el este de la RDC vive un conflicto alimentado por grupos rebeldes y el Ejército, pese al despliegue de la misión de paz de la ONU (Monusco).