La Policía logró rescatar este domingo a la víctima en la zona de Lukenya, a unos 40 kilómetros de la capital, Nairobi.
"Parecía débil y mareado, se identificó como Mshabaha y mostró su pasaporte tanzano", afirmaron las fuerzas del orden en un comunicado, según medios locales.
Hamza fue atraído a un vehículo por los supuestos secuestradores y allí fue drogado, atado y agredido, si bien logró saltar del automóvil en movimiento, lo que permitió que se llevase a cabo la operación de rescate y el arresto de tres sospechosos.
Su liberación se consumó con la coordinación de la Policía y otras agencias gubernamentales y de seguridad, según precisaron en otro comunicado conjunto Amnistía Internacional (AI) y la Sociedad de Abogados de Kenia (LSK).
"Esta acción condujo al rescate del defensor de derechos humanos tanzano Mshabaha Mshabaha Hamza y a la detención de tres sospechosos involucrados en lo que parece haber sido un secuestro violento y premeditado, y su posterior entrega forzosa a Tanzania", detallaron las dos organizaciones.
Los agentes de seguridad interceptaron el vehículo de los secuestradores, que fueron identificados como Edward Mwangi Mwai, keniano residente en Sudáfrica; Nelson Wanjohi Kirika, el conductor; y Aziz Hamad, ciudadano tanzano.
Mshabaha es un reconocido defensor de los derechos humanos en Tanzania, y ha participado activamente en la defensa regional de la democracia, especialmente tras la violencia postelectoral de 2025 en su país
Aunque AI y la LSK celebraron que se evitara el secuestro, remarcaron la necesidad de una investigación "completa, transparente e imparcial" sobre las identidades, los motivos y a quién le iban a entregar al activista en la frontera entre Kenia y Tanzania.
En ese sentido, instaron a que los arrestados y cualquier implicado en el intento de secuestro acaben rindiendo cuentas.
"Los intentos de secuestrar, dañar o silenciar a activistas violan las libertades fundamentales en toda la región de África oriental. Kenia debe garantizar que su territorio nunca se utilice para la represión transnacional, la entrega de personas ni para ataques contra quienes ejercen su derecho a defender los derechos humanos", concluyeron AI y la LSK.