“Toda persona que haya cometido un acto contra natura será castigada con una pena de prisión de cinco a diez años”, declaró Sonko durante una sesión de preguntas en la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), en la que defendió la iniciativa como una respuesta a lo que calificó de “preocupación social creciente”.
El texto, que deberá ser sometido a votación parlamentaria en las próximas semanas, plantea modificar el artículo 319 del Código Penal, que ya criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo.
De igual modo, propone aumentar las multas -que podrían alcanzar los 10 millones de francos CFA (más de 15.000 euros), frente a los 1,5 millones actuales (cerca de 2.300 euros)-, así como perseguir a los culpables de hacer “apología” de las relaciones homosexuales.
El anuncio se produce en un contexto de creciente presión social y mediática en torno a la homosexualidad en este país, de mayoría musulmana, donde el tema continúa siendo altamente sensible.
En las últimas semanas, varias detenciones por presunta homosexualidad —incluidas las de figuras conocidas en redes sociales y el mundo del espectáculo— han reavivado el debate público.
Sonko, quien llegó al poder con un fuerte respaldo juvenil, ha reiterado en varias ocasiones su oposición a cualquier intento de despenalización, defendiendo que la legislación actual refleja “la identidad cultural y religiosa” del país.
En este sentido, organizaciones locales de derechos humanos han advertido de un clima cada vez más hostil, marcado por campañas en internet y llamadas a reforzar la legislación vigente.
Durante su declaración, Sonko defendió el endurecimiento de las penas, durante años aplazado por gobiernos anteriores, al considerarlo un “hecho social” que debe ser abordado por el Estado.
“La sociedad es, ante todo, el Estado”, sostuvo, al advertir que dejar la cuestión a la apreciación social equivale a eludir responsabilidades públicas.
En tono combativo, Sonko denunció supuestos bloqueos internos y externos que, a su juicio, habrían frenado iniciativas similares en el pasado, incluidas presiones de “lobbies organizados”.
El primer ministro reivindicó la legitimidad popular y llamó a cerrar filas en torno al Ejecutivo.
“Creemos en Dios y estamos con el pueblo senegalés”, afirmó el mandatario, antes de concluir con un mensaje movilizador: “Si todo el mundo está contra nosotros y el pueblo está detrás de nosotros, entonces seremos más fuertes”.
De los más de sesenta países que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo en el mundo, una treintena se encuentran en África, donde la mayoría de leyes de este tipo son herencia de la etapa colonial.