El diplomático británico afirmó ante el Consejo de Seguridad, cuya presidencia ejerce el Reino Unido este mes de febrero, que Londres desea "una resolución lo más rápida posible que garantice la seguridad y la estabilidad para toda la región".
Kariuki subrayó que la prioridad debe ser "contener la crisis y proteger a la población civil".
El representante agregó que el Reino Unido no participó en los ataques contra Irán, pero advirtió de que su país no se hace "ilusiones sobre la naturaleza del régimen iraní", al que acusó de desestabilizar la región y de ignorar los llamamientos para alcanzar una solución negociada.
Asimismo, condenó los ataques iraníes contra países del Golfo, incluidos impactos contra infraestructuras civiles en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Baréin, y expresó la solidaridad de Londres con sus socios regionales, "muchos de los cuales no forman parte del conflicto".
También afirmó que las fuerzas británicas permanecen atentas para proteger a su población y a sus aliados, en medio de una situación "alarmante".
El diplomático insistió en que Irán "nunca debe poder desarrollar un arma nuclear" y recordó que el Reino Unido, junto con Francia y Alemania, ha respaldado los esfuerzos para alcanzar una solución negociada sobre el programa nuclear iraní.
Por último, reiteró que "solo una solución diplomática puede abordar estas amenazas" e instó a todas las partes a actuar con responsabilidad para evitar una escalada mayor.