La mayor parte de los aparatos (40) no tripulados fueron destruidos sobre la anexionada península de Crimea.
También hubo 22 drones neutralizados en la región fronteriza de Briansk y 16, en la vecina Bélgorod.
Otros 10 drones fueron abatidos sobre el mar Negro, dos en Kursk, otros dos en Kaluga, cerca de Moscú, y uno en Tula.
Ucrania y Rusia intercambian a diario ataques con drones y misiles contra sus infraestructuras críticas, como parte de una táctica de desgaste dirigida a socavar el potencial enemigo.