Así lo consideró en relación al ataque sobre Irán por parte de Estados Unidos e Israel, con las consiguientes represalias de Teherán, pero también a las crisis vividas "en Ucrania, en Gaza, en Venezuela y, de una manera diferente, en Groenlandia".
"Nadie puede esconderse tras la pretensión de que este orden nunca se ha violado, o de que los poderosos no han impuesto su voluntad cuando les ha convenido", manifestó Berset en un comunicado.
Para él, "el conflicto que se está desarrollando en Irán, Israel y en todo el Golfo es una prueba para determinar si Europa tiene la intención de dar forma al orden emergente o si simplemente se limitará a observar su fragmentación".
"La inacción no es prudencia. Es abdicación", recalcó el jefe del Consejo de Europa, que no forma parte de las instituciones de la Unión Europea (UE), sino que es una organización independiente dedicada a la promoción de los derechos humanos en el continente.
Berset anunció, por ello, que va a poner el conflicto de Irán en la agenda de la próxima reunión del Comité de Ministros del Consejo de Europa, para iniciar una reflexión colectiva sobre la capacidad de Europa para responder de manera coherente y dentro de un marco jurídico común.
Y es que la situación geopolítica, para Berset, hace evidente la necesidad de establecer "un marco jurídico europeo común a nivel de los cuarenta y seis Estados miembros del Consejo de Europa, capaz de juzgar las violaciones y el uso de la fuerza y las sanciones, al tiempo que garantiza la continuidad y coherencia de las decisiones sin parálisis".
"Lo que antes era un debate -defendió- es ahora una cuestión de imperativo estratégico".
La situación en Irán, como ya ocurrió con Nicolás Maduro en Venezuela, no puede según él "reducirse a una elección binaria entre condena o apoyo, independientemente del liderazgo y la naturaleza del régimen en Teherán".
"Nos encontramos en una fase de deconstrucción del orden jurídico internacional, en la que los impulsos y el poder de los más fuertes tratan de regir las relaciones entre los Estados", argumentó.
En este contexto, la seguridad paneuropea, recalcó el secretario general del organismo con sede en Estrasburgo (Francia), no puede seguir basándose en elementos 'ad hoc' sin una base legal común y sin autoridades y estructuras capaces de tomar decisiones y asegurar la continuidad de sus principios.
"El tiempo es esencial. Si no organizamos la seguridad colectiva europea en el marco de una estructura jurídica permanente y vinculante, seguirá siendo reactiva ante las crisis provocadas por otros. La única alternativa es restablecer la seguridad y la autoridad bajo el imperio de la ley", urgió.