Pokémon Pokopia (Nintendo Switch 2, 5 de marzo) plantea un juego radicalmente distinto al conocido por generaciones de jugadores: un mundo destruido, sin presencia humana y con el hábitat de las criaturas borrado del mapa, en una idea rupturista que aboga por la reconstrucción, muy al estilo Minecraft, y la filosofía relajada y adorable de Animal Crossing.
El jugador asume el control de Ditto, un Pokémon con habilidades de transformación que adopta apariencia humana y que llega a un escenario desolador, en el que tendrá que ir descubriendo con cada paso las mecánicas del juego.
Y esa es parte de la magia del nuevo título de Nintendo. No hay entrenadores Pokémon, ni enemigos o equipos a los que enfrentarse, ni siquiera instrucciones más allá del tutorial. Consiste en aprender, con intuición, a manejarte gracias a las habilidades adquiridas para hacer posible la vida y devolver el color a esa tierra hostil.
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Una aventura divertida y muy profunda, en la que descubrir criaturas escondidas entre la maleza, crear su hábitat, entablar amistad con ellas e ir colaborando, cada una con sus habilidades, para reconstruir el mundo, allanando terrenos, generando electricidad, fundiendo el metal, trabajando la madera o creando vegetación, en un ejercicio de pura creatividad.
En esa aventura, Ditto también aprende nuevas acciones, puede comprar utensilios y recolectar alimentos para comer y mejorar la vida de sus Pokémon, construir casas y guaridas, crear canales de agua desde los manantiales en la montaña, cortar la maleza o crear un huerto, en tan solo algunos primeros pasos de este juego de posibilidades infinitas.
El modo de construcción por bloques y el escenario es muy similar a Minecraft, nada lineal y con libertad para crear e interactuar con el medio, y el modo de interacción y desarrollo, parecido a Animal Crossing o Dragon Quest Builders, con una identidad propia que hará las delicias de los amantes de la saga Pokémon.
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El mundo al que llegamos es oscuro, árido, y tendremos que plantar semillas, regar, crear vegetación e ir transformando todo en un lugar colorido lleno de animales y criaturas. Crear, construir, cuidar o interactuar con empatía son valores poco habituales en un videojuego que hacen de este título un elogio a la armonía, la conciliación y la imaginación.
De este modo, la reconstrucción, la exploración y la personalización se sitúan en el centro de la experiencia, en contraste con la estructura tradicional de combates y rivalidad que ha caracterizado otras entregas. Cada nuevo escenario que se va descubriendo tiene sus misiones básicas y sus nuevas criaturas escondidas, lo que hace que poco a poco la experiencia solitaria sea enorme y llena de posibilidades.
En el apartado técnico el juego fluye a las mil maravillas, sin tirones o tiempos de carga, y sus gráficos son pura dopamina: colores intensos, animaciones con un detalle único y una vista cenital que permite jugar con el espacio y deleitarse con el desarrollo de tu pequeño (al inicio) universo.
En este sentido, el juego permite jugarlo en solitario o en cooperativo con hasta cuatro personas simultáneas para compartir sus mundos, visitar los que hayan creado e incluso hacer que los Pokémon interactúen entre sí. Un universo de posibilidades online.
Pokemon Pokopia se presenta así como una de las propuestas más singulares y especiales de la saga, un experimento que transforma por completo la acción clásica de la franquicia y convierte la construcción, la creatividad y la calma en el eje narrativo de un título renovado que abre un nuevo camino para seguir enamorando a millones de jugadores de todo el mundo.
Un referente positivo, de naturaleza optimista y deliciosa, una oda a la creatividad y la diversión que demuestra que también sin violencia y adrenalina los videojuegos son capaces de lograr la excelencia.