Destapan en Suecia una “red de redes” criminales con ramificaciones en España

La Haya, 6 mar (EFE).- La incautación de dos teléfonos móviles a un traficante en una pequeña localidad de Suecia permitió destapar una compleja red criminal internacional dedicada al tráfico de drogas y al blanqueo de capitales, en una investigación que ha culminado esta semana con 15 detenidos en Australia, España, Suecia y Tailandia.

Los resultados de la denomina operación “Candy” fueron presentados este viernes en la sede de Europol en La Haya por responsables policiales y judiciales de varios de los países que intervinieron en ella.

La investigación comenzó en 2023 cuando la policía sueca confiscó dos teléfonos a un traficante local y, tras analizarlos, descubrió comunicaciones cifradas y contactos que apuntaban a una red criminal mucho más amplia que operaba en varios continentes.

“Del análisis de ese terminal móvil afloran una serie de evidencias que son de interés para diferentes países, entre ellos España”, explicó en declaraciones a EFE Samuel Montes Gentil, subdirector interino de la unidad de investigación de la Guardia Civil en Málaga.

Durante dos años, investigadores de Europa, Asia y Australia siguieron las pistas contenidas en esos dispositivos hasta revelar “no un solo grupo criminal, sino una red de redes” dedicada al narcotráfico y al blanqueo de dinero, agregó Andy Kraag, director del Centro Europeo contra el Crimen Grave y Organizado de Europol.

“Lo que parecía un caso local terminó abriendo la ventana a una empresa criminal global que movía toneladas de droga entre continentes y ocultaba sus beneficios tras capas de empresas y comunicaciones cifradas”, señaló Kraag.

Este miércoles, se llevaron a cabo cerca de una veintena de registros en España, Suecia y Tailandia, lo que permitió detener a 13 personas, que se sumaron a otras dos arrestadas antes en Australia.

Las autoridades también incautaron bienes por valor de unos 4 millones de euros, además de teléfonos, documentos y otros materiales que siguen siendo analizados y podrían abrir nuevas líneas de investigación.

Por parte de la Policía sueca, Mats Berggren, subdirector interino del Departamento de Operaciones de la Autoridad Policial de Suecia, subrayó que los arrestados desempeñaban un papel clave como facilitadores financieros y logísticos para varias redes criminales.

España fue uno de los países clave en la investigación porque varios de los principales objetivos, el líder y los testaferros de la red residían en territorio español.

Según explicó Montes Gentil, los miembros de la organización dirigían sus operaciones desde el país utilizando teléfonos encriptados, lo que les permitía coordinar el tráfico de drogas y el movimiento de dinero sin necesidad de desplazarse.

“Al final es un buen clima, y el arco mediterráneo se llena de gente que, desde allí, con un teléfono encriptado dirigen sus operaciones, no necesitan estar en otro lugar. Es lo que solemos decir: teletrabajaban”, resumió.

Dado que los sospechosos se encontraban en España, la investigación sueca solicitó cooperación, y la Guardia Civil asumió el liderazgo de las actuaciones en territorio español.

La operación fue coordinada por el Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) de Málaga de la Unidad Central Operativa (UCO), con el apoyo de la Unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil en Cataluña para las tareas operativas.

Mientras los agentes de Cataluña realizaban seguimientos, vigilancia e instalación de dispositivos de localización, los investigadores de la UCO se encargaban de las interceptaciones telefónicas y de la recopilación de información financiera de los sospechosos.

Durante semanas, investigadores suecos trabajaron directamente en dependencias de la Guardia Civil en España para analizar las escuchas telefónicas obtenidas mediante los sistemas españoles de interceptación.

La fase operativa culminó con cuatro detenidos en España vinculados a la red investigada y se esperan que sean extraditados a Suecia.

Montes Gentil advirtió de que el caso refleja una tendencia creciente: el asentamiento de miembros de redes criminales internacionales en el arco mediterráneo español, donde ya hay “un problema serio”.

“El mismo atractivo que hace que muchos ciudadanos del norte de Europa se jubilen en España también lo tiene el crimen organizado”, explicó.

Zonas como la Costa del Sol, Alicante o Baleares ofrecen buenas conexiones internacionales y una elevada presencia de residentes extranjeros, lo que facilita a los delincuentes pasar desapercibidos.

Para Europol, el caso refleja la evolución del crimen organizado en Europa, cada vez más flexible, transnacional y apoyado en estructuras legales para ocultar sus operaciones ilícitas. “Lo que parece un caso local suele ser global”, resumió Kraag.

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