La 61ª Bienal de Arte de Venecia arrancará el próximo 9 de mayo con la presencia de 99 pabellones nacionales, siete de ellos pioneros en la cita, como el de El Salvador.
Su presidente, Pietrangelo Buttafuoco, desde octubre de 2023 en el cargo, ha decidido invitar a todos los Estados que deseaban asistir, como Irán, Israel, Ucrania o Bielorrusia, pero también Rusia, país al que se retiró el pabellón en 2022 tras la invasión de Ucrania.
"Todos los países que en estos momentos están en guerra llegarán a Venecia. Yo abro a todos, sin excluir a nadie. Estarán Rusia, Irán, Israel, Ucrania, Bielorrusia... Todos", ha defendido en una entrevista con el periódico 'La Repubblica'.
En los pabellones venecianos, donde cada país expone sus ideas y artísticas, Rusia llevará su proyecto 'The tree is rooted in the sky' (El árbol ha arraigado en el cielo), mientras que la delegación ucraniana mostrará 'Security guarantees' (Garantías de seguridad).
Como evento colateral, también se dará espacio al proyecto 'Gaza - No words. See the exhibit' (Gaza - Sin palabras. Contempla la exposición), del Palestine Museum US.
España estará presente con la propuesta 'Los restos', comisariada por Carles Guerra; así como otros países hispanos como Argentina, Chile, Cuba, Guatemala, México, Panamá, Perú o Uruguay.
Sin embargo, ha sido la presencia de la delegación rusa la que ha soliviantado los ánimos en el Gobierno de Italia, de quien depende el nombramiento del presidente de la Bienal.
El ministro de Cultura, Alessandro Giuli, ha emitido un comunicado para asegurar que la presencia de Rusia en la Bienal es fruto de "una decisión autónoma" de la Fundación veneciana.
Pero en la nota también destaca, con cierto tono de reproche, que Italia se pone del lado de patrimonio ucraniano atacado.
"Italia dedica gran atención al cuidado del patrimonio artístico ucraniano afectado por los bombardeos rusos desde hace ya más de cuatro años, comprometiéndose a la reconstrucción de uno de los edificios símbolo de la historia de Ucrania, la gran catedral ortodoxa de Odesa, gravemente dañada por el conflicto", alega.
El presidente de la Bienal ha reivindicado la necesidad de que el arte fomente el diálogo entre países, incluso si están en conflicto.
"Rusia es propietaria de un pabellón en Venecia desde 1914 y ha estado ausente desde el 2022. (...) Usemos el arte. La Bienal es un espacio de convivencia para el planeta", ha sostenido Buttafuoco.
En estos años de guerra ucraniana la eventual presencia o exclusión de representantes rusos en eventos italianos ha venido suscitando siempre cierta controversia, también en el Gobierno de Giorgia Meloni, aliada de la resistencia de Kiev.
Por ejemplo, en la última Mostra del cine de Venecia, organizada también por la Bienal de Buttafuoco, se volvió a mostrar la bandera rusa entre el resto de países participantes, lo que fue muy criticado por parte de la embajada ucraniana en Italia.
El ministro de Cultura también se ha enfrentado en varias ocasiones al Kremlin por sus ataques al presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, desatados tras su denuncia de la guerra en una conferencia en la Universidad de Marsella en 2025.
Otra importante institución, La Scala de Milán, en febrero de 2022 tuvo que prescindir del director ruso Valeri Guérguiev por ser amigo del presidente Vladímir Putin y negarse a condenar la invasión.
No obstante, el teatro milanés siempre ha defendido la necesidad de no reprimir la cultura por las vicisitudes de la política.
Aquel año inauguró su temporada lírica con el 'Boris Godunov' de Modest Músorgski, en una velada que contó con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von Der Leyen, y la última apertura la ha dedicado a Dmitri Shostakóvich.