A instancias de la Fiscalía, el magistrado Alexandre de Moraes, quien llegó a ser tachado de “dictador” por parte de Musk, dio carpetazo a las indagaciones sobre el hombre más rico del mundo, según la revista Forbes.
El juez incluyó hace dos años a Musk en una amplia investigación sobre la difusión de noticias falsas en redes sociales, bajo indicios de “obstrucción a la Justicia”, “organización criminal” e “incitación al crimen”.
Por aquel entonces De Moraes y Musk estaban enzarzados en un pulso a distancia que culminó con la suspensión de X durante un mes, en septiembre de 2024.
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Ese año, el Supremo ordenó a X (antes Twitter) eliminar varios perfiles vinculados a la extrema derecha liderada por el expresidente Jair Bolsonaro, hoy en prisión por tramar un golpe de Estado.
Esos perfiles, según las autoridades brasileñas, lanzaron una campaña desde el extranjero para desacreditar a las instituciones democráticas y sembrar sospechas sobre los resultados de las elecciones.
Sin embargo, Musk se negó a bloquearlos y fue entonces cuando De Moraes lo incluyó en la investigación.
El empresario sudafricano constó como investigado hasta este martes, cuando De Moraes archivó las pesquisas después de que la Fiscalía se manifestara en ese sentido.
El Ministerio Público afirmó en un escrito al que tuvo acceso EFE que la tesis del incumplimiento deliberado de resoluciones judiciales por parte de Musk no se apoya en un conjunto de pruebas suficiente.
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“No se logró identificar un comportamiento doloso por parte de los representantes legales de X que constituyera desobediencia a decisiones sobre la suspensión de derechos, obstaculización de investigaciones sobre organizaciones criminales o incitación pública al delito; por el contrario, lo que se constató fueron fallos operativos puntuales que, una vez notificados, fueron subsanados de inmediato”, apuntó.
En definitiva, la Fiscalía dijo que no logró reunir las pruebas que sustenten la tesis inicial de “una instrumentalización dolosa de la red social X para atentar contra la autoridad del Poder Judicial brasileño”, ante lo cual De Moraes optó por archivar la investigación.
Este fallo llega en un momento de deshielo en la relación entre los Gobiernos de Brasil y Estados Unidos, tras la crisis vivida a mediados del año pasado como consecuencia de las injerencias del presidente Trump en el juicio por golpismo contra Bolsonaro, aliado del republicano.