Tras dos años de recesión y un muy ligero crecimiento del 0,2 % del PIB en 2025, el Ifo iba a revisar en dos décimas al alza su pronóstico macroeconómico de invierno desde el 0,8 % al 1 % para este ejercicio, pero la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, que se ha extendido a otros países de Oriente Medio y el golfo Pérsico, le ha obligado a ser más cauteloso.
Según el Ifo, ahora se podría mantener la previsión original del 0,8 % para 2026 y del 1,2 % para 2027, pero sólo en un escenario de desescalada, es decir, si la subida de los precios de la energía es de corta duración y estos vuelven a normalizarse hasta mayo y si no se producen interrupciones en las cadenas de suministro globales.
"Ahora mismo partimos de una subida de la tasa de inflación al 2,5 %, si los precios del crudo y del gas vuelven a bajar en las próximas semanas", declaró el responsable de coyuntura del Ifo, Timo Wollmershäuser.
En febrero la tasa de inflación se situaba en el 1,9 % en comparación con el mismo mes del año pasado, según confirmó la víspera la Oficina Federal de Estadísticas de Alemania (Destatis).
Sin embargo, si los precios de las energías fósiles se mantienen fuertemente elevados al nivel de ahora durante un periodo de tiempo más largo, la inflación podría subir a un pico del 3 %, según el Ifo.
Esto frenaría el crecimiento en otras dos décimas hasta sólo 0,6 % este año y en cuatro hasta 0,8 % el año que viene, advirtió.
Frente a la situación en que se encontró Alemania en 2022 por el estallido de la guerra en Ucrania a causa de la invasión rusa, en este caso el país centroeuropeo no se enfrenta a una escasez de gas o combustible, pero sí a una subida de precios globales, destacó el instituto.
El Ifo resaltó que a finales de 2025 la economía alemana había emprendido finalmente un curso de recuperación, tras la contracción de medio punto en 2024, de lo que dan cuenta entre otros factores la mayor entrada de pedidos para la industria y la construcción.
Wöllmershäuser espera que a pesar de la guerra en Oriente Medio se mantenga este rumbo, en particular porque la demanda se ve incrementada por las inversiones estatales en infraestructura, neutralidad climática y defensa.
No obstante no se trata de una recuperación típica para Alemania, explicó el Ifo, ya que no se ve impulsada por las exportaciones -que se contrajeron en un 0,4 % el año pasado y que incluso en el escenario prebélico sólo hubieran crecido un 0,4 % en éste, según las previsiones de primavera-, sino por el gasto público y la política fiscal del Gobierno.
Por otro lado, el Ifo espera que la expansión de la economía se haga sentir con retraso en el mercado laboral e incluso antes de la ofensiva sobre Irán contaba con que la tasa de paro no bajase hasta 2027 del 6,3 % actual, mientras que podría subir en una décima si los precios de los combustibles fósiles no bajan pronto.