"Este despliegue tiene como objetivo prevenir y combatir el crimen, así como apoyar y preservar el orden público en el marco de la Operación Prosper, que tiene como objetivo la minería ilegal y el crimen organizado", indicó un comunicado de Presidencia.
Ramaphosa instó a las comunidades a colaborar estrechamente con la Policía de Sudáfrica y las SANDF para identificar y desarticular el crimen organizado "y, de esta manera, lograr barrios más seguros".
El despliegue, que se extenderá hasta finales de marzo de 2027 con un costo estimado de 823 millones de rands (42,6 millones de euros), llegó un mes después de que el mandatario anunciara que el Ejército apoyaría a las autoridades en la lucha contra el crimen organizado.
Para hacerlo se acogió al artículo 201(2)(a) de la Constitución que establece que "solo el Presidente, como jefe del poder ejecutivo nacional, puede autorizar el empleo de las fuerzas armadas en cooperación con la policía".
El miércoles pasado, unos 550 soldados participaron del despliegue inicial a bordo de vehículos blindados que patrullaron Eldorado Park y Riverlea, dos suburbios de clase trabajadora donde el narcotráfico y la guerra entre pandillas componen el 26,5 % de los delitos en la provincia de Gauteng (norte), donde está Johannesburgo.
Gauteng, Noroeste y Estado Libre concentran redes de minería ilegal, mientras que Cabo Occidental y Cabo Oriental registran mayores niveles de violencia de pandillas.
Según el Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS), se reportaron unos 6.351 homicidios entre octubre y diciembre de 2025, con un promedio de 71 asesinatos diarios en un país de 63,1 millones de habitantes.