La exposición, titulada ‘El misterioso mundo de los íberos’, ofrece desde este sábado más de 200 piezas originales que explican el legado de una civilización que habitó entre los siglos VI y I a.C. la costa oriental y sur de la Península Ibérica.
La muestra estará abierta al público hasta el 29 de noviembre de 2026 en el Museo MAMUZ de Mistelbach, a unos 40 km al norte de Viena.
"Los íberos se dejaban inspirar desde afuera, pero con sus propios impulsos crearon algo muy propio. Muy específico de su identidad cultural. Y por eso es tan misterioso", destacó durante el acto de presentación este viernes Laurent Gorgerat, director de la colección del MAMUZ.
La primera gran muestra en Austria sobre esta civilización, una de las más notables de la Edad del Hierro y que se desarrolló en las actuales España y Portugal, ha sido organizada en colaboración con el Museo de Arqueología de Cataluña y con el apoyo del Museo de Antigüedades de Basilea, en Suiza, y la Colección Ludwig, así como de la Embajada de España en Austria.
Muchas de las piezas proceden de Ullastret, un yacimiento ubicado en Cataluña (España) que resultó ser "uno de los núcleos más importantes de la sociedad íbera" con unas 15 hectáreas y hasta 6.000 habitantes, según afirmó Carme Rovira, comisaria de la muestra.
Allí los arqueólogos hallaron monedas, cerámicas y otras muestras de la vida económica y religiosa de las comunidades íberas.
El recorrido por la cultura íbera incluye una reconstrucción virtual de la ciudad íbera de Ullastret que permite a los visitantes recorrer sus calles y casas tal como eran hace más de 2.500 años.
La muestra incluye réplicas fieles de la famosa Dama de Elche, la Dama de Baza y la Dama del Cerro de los Santos.
Entre los aspectos más enigmáticos de la cultura íbera se encuentra su sistema de escritura: se conservan más de 2.500 inscripciones en cerámica, ánforas o estelas de piedra, y aunque el idioma nunca ha podido traducirse completamente, recientemente se logró identificar su sistema numérico.
Una de las costumbres más llamativas de las comunidades íberas era la de colocar las armas y los cráneos de los enemigos derrotados clavados en la entrada de sus asentamientos "para mostrar su poder", explica Rovira.
Una de las estaciones principales de la exposición es el Tesoro de Tivissa, un conjunto de 17 piezas de vajilla, joyas y piezas decorativas de plata y otros metales, con inscripciones y detalles forjados, hallado en 1927 en Tivissa, un yacimiento arqueológico en la provincia de Tarragona (España).
Este tesoro refleja la riqueza y el alto nivel artesanal de los íberos, una sociedad que quedó atrapada en el conflicto entre Roma y Cartago y que tras la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.) perdió su autonomía al quedar su territorio bajo dominio romano.
"Es una ocasión única para ver estos objetos en Austria. Es la segunda vez que salen de España, y probablemente la última", apuntó Gorgerat, en referencia a la segunda exposición de la muestra tras su paso por el Museo de Antigüedades de Basilea.
De carácter interactivo, la exposición incorpora estaciones para familias y niños en las que se pueden reconstruir rompecabezas con fragmentos de cerámica, estampar monedas o clasificar criaturas mitológicas, así como talleres creativos, juegos y una estación de disfraces que permite a los más pequeños descubrir cómo vestían los íberos.
"La idea es que todo tipo de público se acerque a conocer y pueda disfrutar de la historia de la civilización ibérica", señaló el director general del MAMUZ, Christoph Mayer.