Los indicadores de inflamación de Bolsonaro, internado por una neumonía bacteriana, volvieron a caer y ayer en la noche pasó a ocupar una nueva acomodación de terapia intensiva "más adecuada" para el estado en el que se encuentra.
Sin embargo, el exmandatario (2019-2022) sigue con apoyo clínico "intensivo", así como con fisioterapia respiratoria y motora, y todavía no hay previsión de alta.
Bolsonaro fue hospitalizado tras padecer fiebre alta, escalofríos, episodios de vómitos y dificultades para respirar en la celda en la que está recluido desde enero en cumplimiento de su condena por intento de golpe de Estado.
La neumonía fue causada por una bacteria que se instaló en los pulmones, como consecuencia de una broncoaspiración, es decir, del paso accidental de líquidos del sistema digestivo a las vías respiratorias.
Sus recurrentes problemas de salud son el resultado de las heridas en el abdomen que sufrió en el atentado con cuchillo del que fue víctima en 2018, durante la campaña presidencial de ese año.