En una sesión celebrada en la Cámara de Representantes, 293 de los 500 diputados de la cámara votaron en favor de Anutin, superando de manera amplia los 251 apoyos necesarios para ser nombrado primer ministro.
El reformista Natthaphong Ruengpanyawut, líder de la plataforma opositora Partido del Pueblo (Prachachon) y favorito en los sondeos previos a los comicios, fue votado por 119 legisladores, mientras 86 se abstuvieron, uno no compareció y otro escaño está aún pendiente de ser adjudicado.
Al término de la sesión, Anutin agradeció con gestos y abrazos el apoyo de los legisladores y se fotografió con algunos de los líderes de la coalición que encabeza, según la retransmisión en directo por el canal de la Cámara Baja.
Anutin, de 59 años, pasó a ocupar el cargo de primer ministro el pasado mes de septiembre, tras la polémica destitución por parte del Tribunal Constitucional de destituir a su precedesora, Paetongtarn Shinawatra, del progresista Pheu Thai.
El dirigente, que afrontó en diciembre el rebrote del conflicto armado que Tailandia registra en su frontera con Camboya, lideró hasta la victoria al partido Bhumjaithai (Orgullo tailandés) en los comicios, donde obtuvo 192 diputados, a pesar de que los sondeos daban el triunfo al Partido del Pueblo, que logró 120 escaños.
El Bhumjaithai, un antiguo partido regionalista de corte conservador que logró irrumpir en la política nacional, encabeza una coalición que aglutina a 292 diputados, entre los que se encuentra el mismo Pheu Thai, de la dinastía política de la familia Shinawatra –tercero en los comicios– y más de una decena de formaciones minoritarias.
La elección de Anutin llega un día después de que el Constitucional aceptara a trámite una denuncia por presunta violación del voto secreto en las elecciones de febrero, que podrían derivar en la nulidad de los comicios.
La solicitud, presentada por el Defensor del Pueblo, se basa en unos códigos de barras que aparecían en las papeletas utilizadas en las votaciones y que, según activistas, podrían desvelar el voto de los electores, lo que violaría el principio de secreto del voto recogido en la carta magna.
Por su parte, la Comisión Electoral aseguró que este código es un mecanismo de seguridad para garantizar que no haya falsificación de votos.